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SUBASTAS DE ARTE

Damien Hirst revoluciona el mercado del arte al subastar sus nuevas obras

El controvertido artista "pasa" de los galeristas y pondrá a la venta en Sotheby's la próxima semana más de 200 creaciones recientes.

Damien Hirst, el artista de los animales demediados y conservados en formol, puede originar una auténtica revolución en el mercado del arte con su decisión de subastar directamente su nueva producción en lugar de venderla a través de una galería.

La subasta de 223 obras de Hirst, que tendrá lugar el 15 y 16 de setiembre en la sede de Sotheby's en Londres -que se prevé recaudará más de 90 millones de euros- supone que por primera vez un artista entrega su obra directamente a una casa de subastas, destacan los expertos de arte.

Hasta ahora, la producción de un artista iba a un marchante o una galería, que eran los encargados de colocarla en el mercado, y la casa de subastas solo intervenía en el caso de obras de al menos cinco años de antigüedad.

No había ninguna regla escrita que determinase que tenía que ser así, pero era lo que ocurría. Y eso es lo que Hirst ha decidido cambiar, lo que puede tener profundas repercusiones para el mercado del arte. El monopolio de que gozaba el sistema de galerías podría tocar a su fin si este experimento tiene éxito, y con él el negocio que supone el 50 ó 60% que se llevan los marchantes de las ventas de un artista. Eso solo podrán permitírselo artistas "consagrados" porque los que no lo están aún seguirán necesitando el sistema tradicional.

Sea como fuere, nunca una subasta de obras de un artista contemporáneo había estado rodeada de tanta publicidad como la que la casa Sotheby's dedicará a la nueva producción de Hirst y que el artista ha bautizado "Beautiful Inside my Head Forever" (traducción literal: "Bello dentro de mi cabeza para siempre").

Entre esas obras, hay un tiburón tigre suspendido en el interior de una vitrina, y un toro con pezuñas y cuernos de oro. No faltan tampoco sus pinturas de mariposas disecadas cuyas alas de colores crean el efecto de los vitrales de las catedrales medievales, ni las llamadas "spot paitings", a base de puntitos también de colores, o las "spin paintings", creadas mediante la rotación del lienzo.

Hirst, o más bien sus numerosos colaboradores, que trabajan en varios estudios, fabrican esas obras a fin de satisfacer una demanda que al menos por el momento parece inagotable.

De nada sirve que algunos expertos adviertan de que las obras de Hirst son sobre todo un fenómeno comercial, una moda pasajera, y que no quedarán en la historia del arte como las de los auténticos creadores con los que a aquel le gusta compararse cuando se le reprocha su olfato de negociante. "Rembrandt, Velázquez y Goya... Todos ellos pensaban en los aspectos comerciales del arte. Yo me limito a hacer lo que harían ellos si estuvieran vivos", dijo Hirst.

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