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MÚSICA

Bunbury regresa al ruedo con chulería rockera

Lo del carisma de Bunbury es un poco de pila máster, usando el vocabulario electroduende. Atrae y repele a partes iguales. A tenor de lo visto anoche, en la presentación oficial de su "Hellville de Luxe", cuando atrae lo hace a conciencia. En tirón, al menos, el alumno superó al maestro. Bunbury atrajo a la Feria de Muestras de Zaragoza a casi 15.000 personas, unos miles más que su admirado Bob Dylan.

Desde las 18.00 (cuando llegó el primer autobús que la organización había fletado para los fans) el flujo de espectadores no se detuvo. Con los coches particulares pasó lo mismo. En comparación con pasadas citas musicales en la Feria, el asunto lució más escalonado y mejor negociado en los accesos: vaya, que filas hubo, pero no drama. A algunos, eso sí, no los hubiera desanimado ni un tornado: es el caso de Juan Garrancho, responsable de la web bunburyclub.com, que no podía faltar en el sarao. El viernes, después de un montón de horas de viaje desde Murcia, presentó el disco homenaje al aragonés errante en la tercera edición del Bunburazo, el ya tradicional encuentro de fans de Bunbury. Ayer disfrutó como un loco con la nueva encarnación musical de su ídolo.

Otro que estaba feliz anoche era Antonio Estación, uno de los mejores amigos de Enrique, bajista de Niños del Brasil y dueño de la Estación del Silencio, que tenía muchas ganas de comprobar cómo funcionaba sobre el escenario la nueva apuesta de su colega. La iniciativa del Bunburazo, además, había sido nuevamente un éxito. "Se llenó ayer y se ha llenado hoy, tanto Green como la Estación, desde por la mañana: nos han desbordado. Lo repetimos el 22 de octubre en Madrid, un día antes de que toque Enrique allí, y en el DF".

La espera, como es habitual en los conciertos de Bunbury, estuvo amenizada por canciones que tocan su fibra sensible, a veces procedentes de su propio reproductor digital. "Black Hole Sun" de Soundgarden, Foo Fighters, Beach Boys, Dylan, el "Come Together", "Common People" de Pulp… el gusto musical del gran protagonista de la noche es ecléctico por definición.

A las 21.37 comenzó el concierto, entre acordes de órgano Hammond y batería surfera. "El club de los imposibles", con un punto más rockero, inundó la explanada de la Feria. La batería de Ramón Gacías se aplicó a la hora de atronar los oídos de un público expectante, que miraba al escenario con curiosidad. Bunbury, que es ya un poco mexicano, saludó con un "buenas noches, cabrones" antes de atacar una versión de "La señorita hermafrodita" con cadencia de ferrocarril transiberiano. A estas alturas ya se había ganado el corazón de los parroquianos. Lo remató con un breve discurso de los que prodiga, sentido y teatral: "Buenas noches, Zaragoza, la ciudad en la que nací...".

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