Despliega el menú
Ocio y Cultura
Suscríbete

HISTORIA

Doscientos años de la batalla del 4 de agosto en Zaragoza

La asociación Voluntarios de Aragón recuerda hoy a los defensores de la ciudad en el aniversario del primer gran asalto

Hace justamente doscientos años, Faustino Casamayor lo contaba así: "La ferocidad de esta gente contra nuestra ciudad y vecindario en esta acción fue de las más sangrientas e inauditas, cometiendo los mayores sacrilegios, no solamente en los conventos e iglesias que ocuparon, donde ejecutaron los mayores desacatos indignos de escribirse, y otros insultos y homicidios que solamente unas gentes bárbaras cometerían pues, además del robo, hicieron muchísimas muertes, que más parecían nerones que franceses, quedando dueños de los conventos del Carmen, su colegio, de la Encarnación de Santa Rosa, cuyas religiosas, y sus inocentes educandas, trasladaron a casa de Mariano Sardania, donde habitaba el general Lefebre; del de San Diego, en el que había un pequeño parque de artillería; del de San Francisco y del Hospital, en el que, habiendo cometido cuanto de malo puede imaginarse, nos hicieron desde estos dos puntos tanto fuego que apenas se podía respirar, pues apoderados de la torre y vistillas de San Francisco, cuadras e iglesia del Hospital, donde formaron viseras, no dejaban pasar a persona alguna sin tirarle, y a pesar de tanta furia de fuego, no faltaron valientes patricios que, desprendiando sus vidas, hicieron frente al enemigo, causándole mucho daño y muertos". Era su descripción de lo ocurrido en Zaragoza el 4 de agosto de 1808.

Fue un día sangriento, que quedó anclado en la conciencia colectiva de la ciudad. Durante los cinco días anteriores Zaragoza había sufrido un bombardeo constante a través de los sesenta cañones enemigos ubicados fuera de la ciudad. Cuando el ejército francés mandado por Verdier atacó por la Torre del Pino (entre Santa Engracia y la Puerta del Carmen), no pensaba que Zaragoza podía resistir. De hecho, cientos de ciudadanos intentaron huir, y fue la decisión de varias baterias de artillería, que amenazaron con disparar sobre los prófugos, las que evitaron la desbandada.

La ciudad, "un volcán"

Según Jacques Belmas, jefe del batallón de Ingenieros francés, "la ciudad podía compararse a un volcán por las explosiones continuas que se producían. Se podían escuchar los gritos de los vencedores y de los vencidos, aquí la victoria, allí el desorden y la huida; amigos y enemigos combatían confusos y sin orden. Cada uno se defendía allí donde le atacasen y atacaba donde quiera que encontrase al enemigo; sólo el azar presidía este caos. Las calles estaban atestadas de cadáveres; los gritos que se oían en medio de las llamas y del humo añadían todavía más horror a esta escena de desolación, y las campanas, que sonaban en todas partes, parecían anunciar la agonía de Zaragoza. Por fin, tras siete horas del más pertinaz combate, llegó la noche y el fuego cesó".

La pérdida francesa fue de cuatrocientos sesenta y dos muertos y de mil quinientos heridos, entre los que se encontraban el general Verdier y el general Bazancourt.

Durante varios días más, la situación permaneció más o menos invariable. Llegaba la noche, cesaban los combates, los zaragozanos acudían en masa a recuperar los cadáveres y a rezar a la Virgen del Pilar en la Santa Capilla. Con la llegada de un nuevo día, regresaban los bombardeos y los combates casa por casa, calle por calle. Los relatos de Casamayor o Alcaide coinciden en describir no solo episodios de heroica defensa, sino también vandalismo, saqueo y actos deshonrosos por parte de los invasores.

El general Lefévbre tomó el mando de las operaciones militares por parte francesa. Poco duró ya el primer sitio de la ciudad. La llegada de Palafox con refuerzos, y las noticias de la derrota napoléonica en Bailén, dieron paso a un contraataque de los zaragozanos, que lograron romper el cerco. En la noche del 13 al 14 de agosto, los franceses abandonaron la ciudad tras volar el puente que habían construido y, lo que fue un auténtico desastre tanto desde el punto de vista social, como artístico, destruyendo el convento de Santa Engracia.

Terminó así el primer sitio, en el que el ejército imperial francés fue derrotado por un mínimo y mal preparado ejército español y, sobre todo, por un conjunto de ciudadanos, de todas las edades y condiciones sociales, que se unieron sin fisuras en la defensa de su ciudad. Aunque las cifras de bajas difieren según las fuentes, el sitio costó a los franceses cerca de 4.000 hombres, aproximadamente el doble que por parte zaragozana, si bien buena parte de la ciudad quedó devastada por las llamas y el fuego enemigo.

Lo peor del primer sitio es que luego llegó el segundo, mucho más brutal y sangriento. Pero esa es otra historia. Hoy se cumplen 200 años de la resistencia heroica de Zaragoza ante el invasor, y la efeméride no ha pasado inadvertida. La asociación histórico cultural Voluntarios de Aragón, con la colaboración de Artilleros de Aragón, la asociación cultural Los Sitios de Zaragoza, Gozarte y El Royo de Rabal, han organizado un programa conmemorativo que pretende recordar la primera gran gesta de los Sitios. El acto cuenta con el patrocinio de la Fundación Zaragoza 2008.

A partir de las 19.30 ya se empezará a notar movimiento en las inmediaciones de la plaza de Aragón, donde empezarán a concentrarse los participantes en la conmemoración, ataviados con uniformes de época.

Corona de laurel y cañonazo

Hoy, a las 20.00, los participantes, ataviados con uniformes de época, se desplazarán de la plaza de Aragón a la plaza de España y, una vez allí, escucharán "El Sitio de Zaragoza" en el carrillón de la Diputación Provincial.

A continuación se dará lectura a lo que escribió Faustino Casamayor en su "Diario" el 4 de agosto de 1808. A las 20.40 tendrá lugar el "Homenaje a los defensores". En la zona central de la plaza de España se ubicará un piquete de Voluntarios de Aragón y de Artilleros de Aragón, junto con representatnes institucionales. Se depositará una corona de laurel en el Monumento a los Mártires y, a continuación, salva de honor, que incluirá el disparo de un cañón.

A las 20.50 está prevista la interpretación de "El Sitio de Zaragoza", de Cristóbal Oudrid, y a las 21.00 está programada una visita a la exposición de grabados sobre los Sitios que se ha inaugurado en Puerta Cinegia con fondos de la colección Cintora.

A las 21.10 se emprenderá una ruta guiada de los Sitios que empezará en la calle Cuatro de Agosto, donde los Voluntarios de Aragón realizarán una salva, y continuará hasta la basílica del Pilar y la Casa Palafox, para acabar el recorrido en torno a las 22.30 de la noche.

Etiquetas