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Ocio y Cultura

PATRIMONIO

España defiende la gestión común del "sello patrimonio europeo"

Los ministros de Cultura de los Veintisiete debatieron en una reunión informal sobre el citado sello, puesto en marcha en 2007 a iniciativa de Francia y España y al que hasta el momento se ha sumado una veintena de países.

El ministro de Cultura, César Antonio Molina, defendió la gestión común del sello "Patrimonio Europeo", que pretende identificar los lugares de la UE de valor histórico, artístico o cultural y reforzar la identidad comunitaria.

Los ministros de Cultura de los Veintisiete debatieron en una reunión informal sobre el citado sello, puesto en marcha en 2007 a iniciativa de Francia y España y al que hasta el momento se ha sumado una veintena de países.

Francia, país que preside la UE este semestre, quiere extender de aquí a noviembre la iniciativa a todos los estados miembros y hacer participar en su gestión a la Comisión Europea, con la creación de un secretariado que serviría de punto de contacto entre los lugares y llevaría a cabo las funciones necesarias para asegurar su visibilidad.

Molina dijo que 22 países, entre ellos España, Italia, Portugal, Austria o Irlanda están "totalmente a favor" de esa idea, a la que sólo se opone radicalmente el Reino unido, mientras que Alemania, Suecia y Dinamarca tienen "alguna duda" sobre el coste y la burocracia que implicará y la posibilidad de que se confunda con el sello patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

El ministro defendió que el sello "no duplicará el de la UNESCO porque cada uno tiene su identidad y características" y se mostró convencido de que no implicará ninguna complicación en cuanto a coste o burocracia.

Además, destacó que servirá para difundir entre los jóvenes elementos fundamentales de la historia y la cultura europeas.

Molina confió en que se apruebe formalmente la creación del sello en una reunión que los ministros de Cultura celebrarán en Bruselas a finales de noviembre.

En la actualidad 55 lugares, entre los que figura la Acrópolis de Atenas o los astilleros Gdansk de Polonia, cuna del sindicato Solidarnosc, han recibido la etiqueta, que identifica no sólo los elementos representativos de la historia común, sino también los valores que los estados miembros quieren defender.

En España figuran el cabo de Finisterre, el archivo de la Corona de Aragón, la residencia de estudiantes y el monasterio de Yuste.

De salir adelante la propuesta francesa, en el futuro será la UE la que seleccionará y designará los lugares, algo que el ministro consideró fundamental.

La distinción se aplica a monumentos y bienes culturales, pero también a lugares naturales o urbanos y a sitios históricos.

"No se trata de poner una placa europea en la torre Eiffel, en el Big Ben o en la Sirenita de Copenhague, sino de dar visibilidad a los lugares que atestiguan la historia y herencia europea y que relatan la construcción comunitaria en todas sus dimensiones culturales, humanistas y espirituales", según la presidencia francesa de la UE.

El objetivo es crear una red que garantice el acceso al público, la señalización de los lugares en distintos idiomas o la difusión cultural de los mismos.

Fuentes de la Comisión Europea explicaron a Efe que Bruselas apoya la idea de la "Etiqueta de Patrimonio Europeo", siempre y cuando aporte un valor añadido a otras iniciativas existentes, como el patrimonio común de la UNESCO.

La presidencia ha subrayado en repetidas ocasiones que mientras la UNESCO sólo se encarga de la protección de lugares destacables, el etiquetado "Patrimonio Europeo" pretende permitir a los ciudadanos conocer su herencia común, con frecuencia muy poco conocida.

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