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EL SECRETO DE BERLANGA

Luis García Berlanga deja su legado personal en el Instituto Cervantes

El director de cine y guionista Luis García Berlanga (Valencia, 1921) entregó ayer al Instituto Cervantes un legado personal que quedará guardado hasta el 12 de junio del año 2021, fecha en que se cumplirá el centenario de su nacimiento. Debido a su avanzada edad y delicado estado de salud, Berlanga llegó al Cervantes en una silla de ruedas empujada por la propia directora de del centro, Carmen Caffarel. "El cine es cultura y como esta es la primera vez que un cineasta deposita su legado en la Caja de las Letras, no podía ser otro que Luis García Berlanga, uno de los nombres imprescindibles del cine español", dijo Caffarel, que regaló al director una llave simbólica como recordatorio de la entrega y un certificado acreditativo del depósito del legado en la caja de seguridad número 1.034. Él es el séptimo en dejar un legado secreto en el Cervantes, tras las entregas hechas por los escritores Francisco Ayala, Carlos Edmundo de Ory, Antonio Gamoneda y Juan Gelman, el pintor Antoni Tàpies y la coreógrafa Alicia Alonso.

Berlanga, que cerró la caja ayudado por su nieto Fidel, se disculpó por "la parafernalia con la que tengo que desplazarme", en alusión a la silla de ruedas en la que se encontraba, y respecto a su estado de salud declaró que se encontraba "jodido pero contento" por encontrarse en un lugar tan ligado al mundo de la cultura.

Luis García Berlanga debutó como director en 1951 con "Esa pareja feliz", en la que colaboraba con Juan Antonio Bardem. Desde entonces, ambos cineastas están considerados como los grandes renovadores del cine español de postguerra. Berlanga ha dirigido títulos inolvidables como "Bienvenido, mister Marshall", "El verdugo" o "Los jueves milagro", y trabajó en siete ocasiones con el recientemente fallecido guionista Rafael Azcona.

Su cine se caracteriza por su mordaz ironía y sus ácidas sátiras sobre situaciones sociales y políticas. Como apuntó ayer su hijo Jorge Berlanga, "si el término 'quijotismo' es utilizado como ejemplo de quienes plantan cara a lo grotesco del mundo, esperemos que el término 'berlanguismo' se utilice para definir a los que plantan cara con ironía a la continua burla de lo cotidiano".

Durante la dictadura, Berlanga destacó por burlar la censura con situaciones y diálogos poco explícitos que permitían una inteligente lectura entre líneas, algo que en su momento valoró el jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Artes, que le fue concedido en 1986. En 1980 ya tenía el Premio Nacional de Cinematografía y en 1993 recibió el Goya al mejor director por "Todos a la cárcel". Además, su "Plácido" fue candidato al Óscar como mejor filme extranjero en 1961.

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