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"Creía que el río era un nexo entre las gentes, pero es más bien una frontera"

El periodista zaragozano Pedro Cases publica "El Ebro. Viaje por el camino del agua", obra en la que cuenta su experiencia tras recorrer a pie el trazado del río de Reinosa al Delta.

Dicen que el Ebro es un río poco cantado y poco contado. La Ínsula Barataria de Sancho Panza, localizada, según los expertos, en Alcalá de Ebro, y los descarnados relatos de las novelas de Jesús Moncada son, junto a algunos pasajes de Sender y un repertorio de jotas, lo más recordable de la literatura que ha dado el río. El Tajo ha tenido a Garcilaso de la Vega y el Duero a Antonio Machado, pero el Ebro está magro de referencias librescas, por eso, un volumen dedicado íntegramente a él no puede pasar desapercibido.

Además, "El Ebro. Viaje por el camino del agua" (Península) es, como su título indica, un libro de viajes, un género que en España tiene pocos cultivadores, aunque su público está está aumentando conforme crece el número de aficionados a viajar por el mundo. Su autor, el periodista zaragozano Pedro Cases, es un viajero contumaz que ha estado en medio mundo y que siente fascinación por los ríos, y muy en especial por el Nilo -que ha recorrido en Uganda, en Sudán y en Egipto- y que, en esta ocasión, ha decidido encaminar sus pasos por parajes cercanos para descubrir que no por próximos son conocidos. Las sorpresas, la mayoría de las veces, aparecen al doblar la esquina.

"He descubierto el río de mi infancia", cuenta Cases, que arranca su relato contando la fascinación que le causaba el discurrir de las aguas por el puente de Piedra y cómo su padre le asustaba contándole leyendas sobre el Pozo de San Lázaro. "El Ebro es mi río -expone el autor-. Aunque vivo en Madrid, vengo a menudo a Zaragoza a recargar las pilas, y el río me viene muy a menudo a la cabeza. Me apetecía recorrerlo a pie para entenderlo mejor".

Cases y su mujer caminaron el tramo que va desde Reinosa a Tudela en 21 días, y el resto de las etapas, hasta el delta, las hizo el periodista en solitario en dos fases. La peripecia se relata en las casi 500 páginas del volumen, concebido a modo de diario de viaje. "Quería encontrarme con la gente de los pueblos, conocer su forma de vida y su relación con el río", asegura.

Muchos ríos, en realidad

Y lo que se ha encontrado es que el Ebro, en realidad, son muchos ríos: "Yo pensaba que el río era un nexo de unión entre las gentes que viven en su orilla, y he descubierto que muchas veces es más bien una frontera. Los de un pueblo apenas saben nada de otro situado veinte kilómetros aguas abajo. En cuanto cruzas una frontera autonómica, entras en otro mundo".

Los paisajes a lo largo del trayecto son cambiantes, y Cases concluye que solo hay una dirección posible para entender el río en toda su magnitud: "Hay que caminar del nacimiento a la desembocadura. Si empiezas el recorrido en el delta y vas subiendo hacia Aragón, te haces una idea muy equivocada del río y piensas que tiene mucha más agua de la que de verdad tiene. Sin embargo, hasta Zaragoza, es muy modesto. Es a partir de entonces cuando aparecen los meandros, el paisaje estepario y los embalses. Es entonces cuando te cautiva el contraste con lo anterior".

Pedro Cases (Zaragoza, 1955) fue un destacado periodista económico hasta 2003. Ese año, tras haber desempeñado varios cargos de responsabilidad en los periódicos "El País" y "La Gaceta de los Negocios", y siendo subdirector del conómico "Cinco Días", decidió dejar "la cocina" del periodismo, como él la llama, y recuperar el perdido gusto por escribir.

Entonces fue cuando presentó su dimisión, volvió a su casa y, desde ese momento, se dedica a viajar por todo el mundo y a escribir en diversas revistas especializadas en viajes. "El Ebro. Viaje por el camino del agua" es su primera incursión libresca en este género literario.

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