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Malevaje: "Al final, en el tango, todos los caminos conducen a Gardel"

Antonio Bartrina y Ariel Hernández presentan hoy un nuevo disco de tango, rotundo desde el título: "No me quieras tanto, quiéreme mejor"

Prometido, Bartrina, con Ariel Hernández como testigo: no habrá arranque con la pregunta de ¿por qué, siendo madrileño le dio por el tango?

Menos mal...

¿Por qué, siendo madrileño... y protagonista de la Movida, no le invitaron al baile de Mónaco con la pandilla Almodóvar?

¿De qué me hablas? ¿Cuándo fue?

Hace menos de un mes...

Y no nos invitaron, Ariel... peor para ellos, les hubiéramos tocado un tanguito.

Luz puso la música y Paco Clavel, a Paco Clavel. En fin, ya pasó. Malevaje tiene disco nuevo, con título rotundo. Viene a decir que más vale cantidad que calidad.

Sí, es una metáfora, en la canción que da título al disco se centra en una pareja, pero yo creo que es un asunto de vida, ¿no? Las dos cosas serían fantásticas, pero no es lo normal. Con ese título protestamos un poco, contra todos esos banqueros, políticos y compañías telefónicas que nos quieren mucho y luego especulan con nuestras necesidades primarias. No se pretende hacer un panfleto, pero sí les tiramos con un poco de ironía... vamos, como procede en el tango, ser un poco jodón.

¿Cuánto tiene el tango de autobiográfico?

El tango, no, la música es autobiográfica, o "cercanobiográfica", cosas tuyas o de la gente que te rodea, o historias que te cuentan.

¿Les piden mucho sus seguidores masculinos que les enseñen los secretos del tango, cómo bailarlo para aflojar rodillas femeninas, por ejemplo?

Nosotros no bailamos, eso es cosa de Marcela y Marcelo -pareja de baile oriunda de la Córdoba argentina con la que Malevaje ha trabajado mucho-, pero algunas chicas sí que nos piden que les enseñemos a abrazar.

¿Qué tangos no pueden dejar nunca en el tintero en un recital?

Muchos, algunos nos tienen hartos pero el público los espera, así que les damos una vuelta, les cambiamos el arreglo... Siempre nos piden "Arroz blanco", "Garufa", "Cambalache", "Si soy así", "Esta noche me emborracho"... Cada tango es siempre una sensación distinta, se disfruta, sea alegre o triste. Uno se acaba preguntando si eligió bien el oficio. En nuestro caso, la respuesta es sí. No conseguimos pasárnoslo mal -dice Ariel Hernández, sonrisa en boca-, es la pura verdad.

Bartrina... El fútbol y el tango son el mate y la bombilla en Argentina, pero usted es de Madrid. ¿Atlético, merengue o del "Geta"?

No me gusta ya el fútbol. De joven, sí, llegué a jugar en el Carabanchel. Entonces casi todos los futbolistas tenían un oficio, ahora parecen haberse olvidado de que es un juego.

Pero le han hecho un tango a Alfredo Di Stéfano, ese "Gracias, viejo"...

Sí, se emocionó mucho el maestro. Lo presentamos en un teatro y él estaba entre el público, y se levantó para darnos un abrazo a mitad de recital. Luego estuvimos juntos en el Bernabéu. Estaba encantado.

¿Qué no falta jamás en una presentación en directo de Malevaje?

La pasión. Se nos nota desde abajo, al final es eso lo que toca la tecla, y te conecta con el público. Ahora presentamos disco y hay nueva puesta en escena, nueva coreografía, pero evidentemente no dejaremos los clásicos de los que hablábamos antes, ni temas propios de siempre.

¿Algún recuerdo zaragozano que le haga alzar la ceja en plan complice?

Sí, claro, en 25 años hemos tocado muchas veces aquí, me gusta especialmente el anfiteatro al aire libre, el Rincón de Goya se llama, ¿no? ¿Que ya no existe? Pues vaya... claro, hará de aquello unos 15 años, pero recuerdo esa noche perfectamente, además luego salimos de fiesta con un grupo de zaragozanos y lo pasamos de miedo. También hemos ido al Teatro del Mercado... Bueno, a un montón de sitios. En Zaragoza siempre nos tratan muy bien, con cariño.

Imagínese con toga y birrete frente a una muchachada veinteañera que no sabe muy bien de qué le suena Gardel y jamás oyó hablar de Troilo, Goyeneche o Discépolo. ¿Por dónde deben empezar a conocer el tango?

Por algo cercano, de ahora, como Malevaje (muy serio). También Daniel Melingo, que anda por Francia. Luego, Piazzola y las nuevas mezclas de género como Gotan Project son para los iniciados. Que sigan la ruta hasta llegar a Gardel. Al final, en el tango, todos los caminos conducen a Gardel.

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