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ESPECTÁCULOS

El Plata se reabre este mes tras 16 años de espera

El que fuera el último café-cantante de España regresa al corazón del Tubo zaragozano tras una larga y compleja rehabilitación. La restauración se ha realizado conservando al máximo el sabor y aspecto originales. El renacido local ofrecerá espectáculos y se baraja recuperar el género de variedades.

Por fin. Esta vez, sí. Han sido muchos los amagos y el rumor ha planeado intermitentemente por la ciudad, pero será finalmente este mismo mes de mayo cuando el café Plata del Tubo zaragozano vuelva a abrir sus puertas al público. Hoy, 3 de mayo, se cumplen 16 años justos desde que el añejo local de la calle Cuatro de Agosto cerrara sus puertas para emprender una serie de reformas que, en principio, iban durar apenas cuatro meses.

No fue así. Lo que se presentó como una despedida temporal suponía en realidad un largo silencio. En medio, una rehabilitación ardua, que comenzó en el año 1998 con la presentación del proyecto de restauración, y a la que, como a tantas otras cosas en la capital aragonesa, ha acabado dando el empujón final la marea expositiva de 2008. José Manuel Pérez Latorre, el arquitecto encargado de la rehabilitación, confirmaba ayer a HERALDO el inminente regreso del que acabó resistiendo como el último café-cantante de España: "Lo que se reabre es el Plata, Plata".

La idea de la propiedad, Aramersa, es abrir de momento lo que era el antiguo café para, en una segunda fase aún sin fecha, ampliar el negocio con un restaurante y una terraza ajardinada, que ocuparán el edificio anexo, donde se hallaban los billares, y un solar trasero que da a la calle Estébanes, respectivamente.

En el edificio contiguo, como en el del Plata, la obra está terminada. Solo quedan pequeños detalles y la labor de los decoradores. La sala de billares se emplaza en una casa de los años veinte, con techo de doble altura y un magnífico suelo de mosaico que se ha protegido con una manta de yeso.

En unos pocos días, zaragozanos y visitantes podrán volver a atravesar la estrecha puerta del Plata. Como entonces, será una suerte de viaje en el tiempo, porque los propietarios y los encargados de la restauración han querido mantener al máximo el sabor original. Y no solo en el aspecto arquitectónico. Aunque lo que será la oferta de espectáculos del Plata está aún sin definir plenamente (la semana que viene la propiedad mantendrá una reunión en este sentido con especialistas del sector), se sabe que hay interés en ofrecer algún tipo de "show" que reivindique aquella picardía ingenua de las vedetes del Plata, algo en lo que se lleva trabajando meses.

El local, en cualquier caso, se encuentra ya perfectamente acondicionado técnicamente para ofrecer representaciones y conciertos de pequeño y mediano formato.

Mural de Pepe Cerdá

La barra sigue situada a la entrada del café, eso sí, se ha cambiado de la derecha a la izquierda, para dejar más limpia la vista del escenario y para acercarla a la puerta del almacén y evitar innecesarios trasiegos del personal. Se han mantenido y restaurado los pavimentos de mármol, las columnas conservan las mismas basas y espejuelos, siguen los zócalos y las escayolas originales, de las que ni la exhaustiva limpieza ha conseguido borrar del todo las huellas de años de nicotina. La planta de abajo de los billares servirá como sala anexa, que estará separada por una cortina y tendrá los suelos diferenciados, posibilitando la ampliación del aforo original. Los que en su día tuvieron la oportunidad de visitar el Plata se reencontrarán con aquellas mesas de formica y hasta con el mural que servía de fondo a las actuaciones, aquella fotografía coloreada que conectaba el decadente e insólito rincón del Tubo con un palmeral tropical. Y se hará de la mano de la versión que haga el pintor Pepe Cerdá, que ya ha presentado bocetos a los propietarios.

Eso sí, todo ha debido ser adaptado a la ordenanza vigente. Ese difícil equilibrio entre el respeto al Plata más genuino y las estrictas exigencias de la normativa (de las que el café, claro, apenas cumplía ni una) han sido los principales obstáculos de la obra, amén del deplorable estado del local, mucho peor de lo que se esperaba en un principio.

Según contó Pérez Latorre, "ha sido un trabajo complejo. A medida que se avanzaba en la obra, nos íbamos dando cuenta de que el enfermo estaba mucho más grave de lo que creíamos", explicó. "Se pasó de no querer hacer apenas nada a tener que hacerlo todo. Cuando empezamos a trabajar, la intención fue siempre respetar el aura, pero la estructura estaba hecha un cisco. El sótano, por ejemplo, estaba lleno de escombros, las vigas tenían el alma comida por el yeso, los baños eran un desastre...".

Pérez Latorre destaca la implicación de la propiedad y del Ayuntamiento, en particular del Departamento de Patrimonio, en una obra que ha requerido de especial paciencia pero que se entiende por el valor sentimental del Plata. "Ahora lo que hace falta es que ese respeto al encanto original se traslade al uso del local, para que mantenga su personalidad", dijo Pérez Latorre.

El tiempo dirá si el nuevo Plata, que regresa a un Tubo renovado y de moda, es capaz de hacer honor a una fama que comenzó a forjarse en 1920 y que lo acabó convirtiendo en un lugar fascinante e insólito, en el que se daban la mano pasado y presente.

Y que acabó claudicando... El relumbrón de las lentejuelas se apagó un 3 de mayo de 1992. Aquella noche actuaron Mary de Lis, Marga Castillo, Mónica, Celia, Christa, Ana Grey y Conchita Lucero.

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