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Ocio y Cultura

HISTORIA

La DGA impulsa una fundación que honrará la memoria de Antonio Beltrán

La familia del historiador aragonés ha cedido ya su biblioteca y archivo personal al Museo de Zaragoza.

El Gobierno de Aragón está ultimando una fundación que perpetuará el nombre del historiador Antonio Beltrán. Ayer, cuando se cumplían dos años justos de su muerte, familiares y colegas en la investigación universitaria se dieron cita en la sede de la Diputación Provincial de Zaragoza para rendirle homenaje, al tiempo que se presentaba el último número de la revista "Caesaraugusta", dedicado monográficamente a su figura. La noticia de la jornada la dio Javier Lambán, presidente de la DPZ, al cerrar el acto. "Nos hizo sentirnos orgullosos de ser aragoneses, zaragozanos y paisanos suyos -recordó-. Le quisimos mucho y no regatearemos ningún esfuerzo en el cultivo de su memoria. Gobierno de Aragón, Diputación y Ayuntamiento de Zaragoza estamos trabajando en una fundación dedicada a su memoria".

Los trámites para crear la fundación están bastante avanzados -ya se dispone incluso de los estatutos-, y esta iniciará su andadura con sede en el Museo de Zaragoza. Precisamente el centro acaba de recibir la biblioteca personal del estudioso (más de 30.000 volúmenes, uno de los mejores fondos de Europa sobre pintura rupestre) y su archivo documental, con decenas de miles de fotografías. El museo ya atesoraba la biblioteca de su padre, Pío Beltrán.

La fundación, según aseguraba Miguel Beltrán, se dedicará "a promover el estudio y difusión de las áreas de conocimiento en las que trabajó mi padre, mediante publicaciones y ayudas a la investigación". "La Comarca" y la Academia de Gastronomía Aragonesa han creado un premio en su recuerdo.

Beltrán y la Numismática

En el homenaje, los hijos del profesor glosaron la figura de su padre, y uno de ellos, Francisco, leyó un escrito de Martín Almagro, que no pudo asistir al acto. En él, definía al historiador aragonés como "una de las más grandes figuras de la arqueología y de la ciencia española del siglo XX".

Sí asistió Francisca Chaves, especialista en Numismática de la Universidad de Sevilla. "Era un hombre de una vocación docente arrebatadora -subrayó-, y, en lo que concierne a la Numismática, un auténtico constructor. Supo hacer hablar a las monedas y dialogar con ellas, y sacó de su adormecimiento a la Numismática, que se había quedado rezagada respecto a otras ciencias".

Enrique Satué, de Amigos de Serrablo, destacó que Antonio Beltrán fue "un gran pedagogo y renovador. Tenía una visión holística e integradora de la vida. Fue un gran etnológo, porque sabía leer el paisaje de la vida humana. No bebió de ninguna escuela que no fuera la de hacer culta y feliz a la gente".

Francisco Marco evocó su faceta de viajero, afirmando que "compartía con Bruce Chatwin una anatomía de la inquietud. Le gustaba viajar, pero le gustaba mucho más volver a casa". "Fue siempre -concluyó- un viajero sentimental, a la manera de Laurence Sterne".

Carlos Forcadell, por su parte, recordó toda su trayectoria en la Institución Fernando el Católico, donde, entre otras iniciativas, impulsó la creación de "Caesaraugusta", revista cuyo último número se presentaba ayer.

Al homenaje asistieron numerosos arqueólogos e historiadores, como Gonzalo Borrás, Guillermo Redondo, Gabriel Sopeña, Isidro Aguilera, Pilar Utrilla, Antonio Mostalac, Esteban Sarasa, Concha Lomba, Miguel Á. Ruiz Carnicer, Carmen Aguarod o María Á. Magallón. Junto a ellos, otros nombres de la cultura como José L. González Uriol, Fernando Solsona o Miguel Caballú.

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