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Ocio y Cultura

LITERATURA

Niños y presos leen "El Quijote" con el ministro de Cultura

Pasado el ajetreo del día 23, cuando numerosas personalidades se acercaron al texto de Cervantes, el Círculo de Bellas Artes de Madrid ha vivido una jornada mucho más tranquila, tan sólo marcada por la presencia de César Antonio Molina.

La dramatización del Quijote por parte de los internos del Centro Penitenciario de Aranjuez y la intervención de niños de diferentes centros de Madrid han protagonizado la lectura ininterrumpida del texto de Cervantes, en la que también ha colaborado el ministro de Cultura, César Antonio Molina.

Pasado el ajetreo del día 23, cuando numerosas personalidades se acercaron al texto de Cervantes, el Círculo de Bellas Artes de Madrid ha vivido una jornada mucho más tranquila, tan sólo marcada por la presencia del ministro de Cultura.

La portavoz de Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid, Inés Sabanés, ha sido la primera cara conocida que ha subido al atril para avanzar en la lectura del Quijote. Muy madrugadora, Sabanés ha leído el capítulo 39 sin apenas público, antes de que los niños llenaran la sala.

Esto ha ocurrido a partir de las 09:30 horas. Infantes de todas las edades han acudido acompañados por sus profesores para desfilar delante del libro en el que se narraban las desventuras del hidalgo castellano.

A la declamación de los colegiales ha servido de contrapunto la conexión en directo con la escuela oficial de idiomas y el Instituto Cervantes de Tokio.

Los niños han asistido pacientes a la declamación en japonés, alemán e italiano que partía de estos centros y a la intervención del embajador de Croacia, Filip Vucak, quien ha leído en su lengua materna.

El diplomático, uno de los habituales en el homenaje a Cervantes, ha llevado una edición balcánica del Quijote, con la que ha recitado el final del relato del capitán cautivo.

Cuando el militar ha terminado de evocar su historia, los reclusos del Centro Penitenciario de Aranjuez se han plantado bajo los focos para escenificar uno de los episodios más emotivos para ellos.

A la venta donde el veterano cautivo cuenta su historia, llega un viajero que se dirige a Sevilla para ocupar un puesto importante en la administración real. El capitán reconoce a su hermano en este prohombre pero, avergonzado por su pasado como preso, rehuye hablarle. Al final, la mediación de un sacerdote reconcilia a ambos, que se demuestran su cariño por encima del pasado.

Unos turnos después de que los internos recogieran los aplausos del público, que ha agradecido la carga sentimental con la que representaron el capítulo, ha llegado la intervención de César Antonio Molina.

La suya ha sido una lectura pausada, sin altibajos, en la que Don Quijote intentaba solucionar el embrollo del yelmo de Mambrino.

"El cura daba voces, la ventera gritaba, su hija se afligía, Maritornes lloraba, Dorotea estaba confusa, Luscinda suspensa y Doña Clara desmayada", ha declamado el ministro ante el patio de butacas.

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