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Ocio y Cultura

FOTOGRAFÍA

Ouka Leele cierra el círculo

La fotógrafa rescata imágenes inéditas para la muestra con la que celebra su Premio Nacional '05 en el Museo del Traje

Hace ya muchos años Bárbara Allende Gil de Biedma (Madrid, 1957) se bautizó a sí misma como Ouka Lele. La fotógrafa eligió el nombre de una improbable constelación pintada en un cuadro de 'El Hortelano' para firmar unas fotos coloreadas y unos retratos que, quizá a su pesar, le darían el título de 'fotógrafa de la movida'. Muchos años después supo que Ouka Leele, con una e más, quiere decir en el lenguaje de los Bubi de Guinea Ecuatorial "que des la vuelta al círculo de la vida". Toda una metáfora que cumple ahora esta fotógrafa autodidacta que dejó de colorear fotos con anilinas hace tiempo y que ha sacado de su archivo el buen puñado de imágenes inéditas que expone hasta el próximos 8 de junio en el Museo del Traje en Madrid (Avenida Juan de Herrera, 2).

Es la exposición con la que Cultura y la fotógrafa celebran el Premio Nacional de Fotografía que recaía en Bárbara Allende en 2005. Se conforma con imágenes en color y blanco y negro, todas digitalizadas e impresas en mediano o gran formato, y que perfilan a una 'Ouka Leele. Inédita' -así se titula la muestra- que se aleja deliberadamente de los temas, formatos y retratos que la hicieron imprescindible en los años de la movida.

"Un fenómeno en del que estoy orgullosa de haber participado -explica- aunque no se puede decir en puridad que yo fuera la fotógrafa de la movida", asegura. "Viví aquellos años con pasión, como hacía todo el mundo, pero quizá lo fuera Pablo Pérez Mínguez, por cuyo estudio peregrinaba todo el mundo; lo mío es mas introspectivo" explica ante sus imágenes una Bárbara Allende encantada de volver al mismo espacio donde celebró su primera muestra gran retrospectiva en 1987. "Con esta exposición se cierra de veras un círculo en mi vida como fotógrafa que muestra imágenes realizadas entre 1976 y 2007" dice risueña.

Casualidad

 

Explica también Ouka Leele que se convirtió en fotógrafa por casualidad y que siempre creyó que su dedicación sería pasajera. Quería estudiar Bellas Artes, pero no cuajó. "Hacia garabatos desde niña. Siempre me interesó el arte, el dibujo, la pintura, y de vez en cuando cogía la cámara. Ahora creo que fue la foto la que me buscó y me eligió a mi". "Cuando estaba dispuesta a dejar la foto para siempre, a moverme por otros terrenos, me dieron el Premio Nacional", dice una creadora polifacética que también ha realizado figurines y escenografías, que escribe pomas y que ha hecho incursiones en el teatro.

"Es tiempo de siembra, de recoger los frutos de un largo camino en el que he intentado asociar el arte y la reflexión, materializando ideas para alcanzar la plenitud de su significado" dice ante unas imágenes de corte más intimista y las que no es fácil poner un denominador común. "Me sirvo de cualquier herramienta, de un móvil a la cámara más potente del mercado, y estoy atenta a cualquier instante y a cualquier circunstancia, me sirve tanto la espontaneidad como el Photoshop y el montaje" explica Allende, admiradora tanto de Man Ray como de Cristina García Rodero y que alterna imágenes muy espontáneas con otras de muy compleja escenografía y composición entre las casi 70 que conforman la exposición.

 

Unas imágenes que no habían sido publicadas nunca y que ha seleccionado junto a Rafael Gordon, productor, director de cine y teatro con el que la fotógrafa prepara ahora la película 'La mirada de 'Ouka Leele' .

Una mirada que se reeduca en cada momento para buscar elaborar unas imágenes más alejadas de la componente pictoralista de sus inicios, aquellas fotografías en blanco y negro coloreadas a mano que fueron incluidas en 1976 en el libro 'Principio'. "Eran pequeñas porque no podía pegar papel de más tamaño, pero estaban concebidas para grandes formatos" asegura hoy la fotógrafa que entonces se ganaba la vida "malamente" haciendo trabajos "con componente erótico" para 'Penthuose' o Playboy'. "Había gente muy crítica con mi obra, los mismos que años más tarde comenzaron a manipular la fotos como yo lo hacía" se ufana.

 

En 1979 realizó su primera exposición individual en la galería 'Expectrum' de la ciudad Condal. 'Peluquerías' se titulaba y le procuró el reconocimiento de la crítica. Eran retratos de corte teatral de peinados imposibles, coloreados a mano con acuarela, que ahora pueden verse en la película de media hora que recorre su trayectoria y que se convirtieron en marca característica de su labor.

 

En 1987 el Museo Español de Arte Contemporáneo -ahora del Traje- le dedicó una retrospectiva y ese mismo año participó en la Bienal de Sao Paulo. Desde entonces ha participado en numerosas muestras colectivas tanto en España como fuera. Su obra está en varios museos europeos, se le ha dedicado media docena de monografías y está en un sinnúmero de obras colectivas. Ha publicado también poemarios como 'Naturaleza viva, naturaleza muerta', 'Poesía en carne viva' o 'Floraleza'.

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