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Ocio y Cultura

MÚSICA

Josu García: "El ser aragonés lo llevo en mi corazón, no es cuestión de tópicos"

Soriano de adopción, nacido en Oyarzun (Guipúzcoa), aragonés hasta el tuétano. El nuevo guitarrista de Tequila, Josu García, estuvo en el corazón de los últimos Más Birras y acompañó a Amaral de gira. Todo el Madrid musical le aprecia. Y él no se olvida de Aragón.

Aterrizar en una banda con el aura mítica de Tequila no es cosa sencilla, y más para reemplazar a alguien como Julián Infante, que ya no está entre los vivos...

No es fácil, la verdad. Eso sí, llevo más de 15 años trabajando con Alejo Stivel, me conoce perfectamente. Acababa de llegar a Madrid, era 1992 y yo estaba en el grupo Fuera De La Ley, grabamos en su estudio. Era un buen disco pero no funcionó, cosas que pasan. Sin embargo, ahí nació una relación de amistad y confianza laboral. Empecé a trabajar como guitarrista de sesión y poco a poco me confió trabajos como productor asociado. He grabado más de 100 discos con él, desde el "19 días y 500 noches" de Sabina a la Oreja de Van Gogh, Iguana Tango, los Cucas...

¿Hay mariposas en el estómago con lo de Tequila, o no? Porque además existe un poquillo de brecha generacional...

No del todo, me sacan apenas seis o siete añitos, pero sí da algo de vértigo pensar que entro en Tequila. Por otro lado, y lo digo modestamente, creo que es una oportunidad que merezco. Viví esa época como fan: trabajar con Alejo ya me ha parecido siempre un privilegio, así que tocar con ellos es lo mejor que podría pasarme ahora mismo en mi carrera, algo increíble, casi cósmico. Hasta que no subamos a escena no me lo voy a creer del todo. Para todos los que disfrutamos con el rock en castellano. Vaya, salvando las distancias, es como si a un tipo de Londres le dices que va a tocar con los Stones...

Hablando como aquella simpar Sofía en "Las chicas de oro": Jaca, 1981.

Vivía allá. Ese año se formó Pócima, mi primer grupo. Jaca fue mi casa, llegué desde San Sebastián y allí crecí.

En el 87, a Zaragoza. Más vivencias, historia de crecimiento personal... y más identificación con Aragón.

Llegué a Zaragoza y empecé a tocar en grupos de versiones como Gota Gota Band, Blues Power... toqué con Iñaki Fernández, con mi amiga Carmen París y luego Más Birras. Chema Fernández era el mánager del grupo y me metió cuando Quino, que por desgracia ya falleció, dejó la banda. Recuerdo esa etapa con nostalgia: todo era perfecto. Me lo pasaba bien, teníamos mucho trabajo, tocábamos mucho... grabamos el último disco, "Tierra Quemada", en Madrid, con Tony Luz. Luego Mauricio decidió que aquello debía terminar y yo decidí también marcharme a Madrid.

¿Cómo fue el desembarco en la capital?

Me busqué la vida, claro, enseguida apareció lo de Alejo y fui saliendo adelante como músico de estudio. Curiosamente, seguí en contacto con Aragón, ya que toqué con Amaral en la gira promo de su primer disco. Juan y Eva acababan de llegar a Madrid, allá por el 97, y me llamaron porque sabían que vivía aquí. No me sorprende su éxito, en absoluto. Al principio no les hacían mucho caso, pero siempre tuvieron fe ciega en lo que hacían. Con esa fe, tarde o temprano llega el reconocimiento: claro, si además tienes una energía espectacular como Eva... se intuía que iba directa a donde está ahora.

Lo de aragonés de adopción suena feo o ventajista a veces, pero en el caso de Josu García, soriano tangencial, vasco de nacimiento, que echó los dientes en Aragón, parece una entrada del diccionario... vamos, que da en la diana.

Desde luego, ahora que llevo más de 15 años en Madrid, con 42 en el carnet de identidad, me doy cuenta de que más que haberme traído cosas de Aragón aquí, me siento aragonés en más de un 50 por ciento. Si sumo todo lo que he vivido en Aragón y la importancia de esos años, la gente con la que sigo relacionado y el contacto que tengo con Zaragoza, el tema está claro. Además, voy mucho y mi hermano vive allí. No es cuestión de tópicos, el ser aragonés está en mí, lo llevo en el corazón. ¿Cabezota? Bastante. Me encanta el humor socarrón, los del Alto Aragón lo tenemos como proverbial, para mí es una delicia.

El trabajo del músico de estudio no es sencillo. Tiene la ventaja del anonimato... y la puñeta del anonimato. ¿Qué pesa más en su caso?

A veces es duro estar comprando en el súper y oír un tema de un grupo superventas que lleva tu guitarra, y el locutor habla del potente sonido de esa banda y la potencia la has puesto tú... pero por otro lado es un trabajo muy satisfactorio. Ya tengo unos añitos y trabajar en el estudio es muy cómodo, conoces todo y a todos. Te aburguesas: trabajas un montón de horas, pero te vas a casa tranquilo a cenar por la noche. Nada de rollo carretera y promo, se acaba cansando uno de la "rocknroll life". Haces lo que más te gusta, aunque a veces trabajes con un grupo cuyo disco nunca comprarías. El reto es precisamente involucrarte y emocionarte con lo que haces, dar lo mejor de ti. Vaya, con todos los respetos, hacer música me gusta más que asfaltar una calle como medio de subsistencia".

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