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AVANZA SIN PRECISAR

Zapatero garantiza que las pensiones mínimas ganarán poder adquisitivo

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado hoy que, pese a la actual situación económica, las pensiones mantendrán su poder adquisitivo en 2010, y que las pensiones mínimas subirán.

José Luis Rodríguez Zapatero respetó la tradición que instauró hace cinco años y anunció en la fiesta minera de Rodiezmo una subida de las pensiones mínimas para el próximo año. Pero la crisis es la crisis y fue menos concreto que otras veces, se quedó en que ganarán poder adquisitivo en 2010, es decir que subirán más que la inflación, pero sin precisar porcentajes. Eso, dijo, quedará para las negociaciones con los sindicatos. El líder socialista hizo también un llamamiento a Mariano Rajoy para que "cambie de actitud" y arrime el hombro para salir de la crisis mediante pactos.

El presidente del Gobierno, como es habitual, exhibió su perfil más socialdemócrata en la fiesta astur-leonesa de los mineros con la que el PSOE abre el curso político. Además de comprometer la subida de las pensiones mínimas y también del salario mínimo, afirmó que las demás pensiones se mantendrán al igual que las becas y el cheque-bebé. En definitiva, empeñó su "palabra" y adquirió "el compromiso" de que la crisis no va a hacer mella en la política ni social de su Gobierno a pesar de que "la derecha" considere que ese gasto es "un despilfarro". Es más, aseguró que va a "reforzar" la protección social y "no va a haber ningún recorte en los derechos de los trabajadores".

Rodríguez Zapatero lamentó que la receta del PP para afrontar la crisis se limite a la reducción del gasto público, aunque sea a costa de los más desfavorecidos, sin reparar en que las políticas sociales son, en el fondo, políticas "productivas". Por ejemplo, apuntó, la inversión en becas es "invertir en futuro". Y pese a que es escéptico, invitó al líder de la oposición a modificar su postura y, "aunque sea por una sola vez", ponga "algo de su voluntad, se siente a hablar y piense en el interés general" para llegar a acuerdos en vez de dedicar todos los esfuerzos intelectuales a "criticar y descalificar" todo lo que hace el Gobierno.

La desconfianza en Rajoy y el PP parte, según explico, de que en todo estos meses de crisis no han hecho "nunca" una propuesta en positivo ni han aportado idea alguna ni han hecho una oferta de colaboración. El Gobierno es consciente de que el partido opositor ha encontrado un filón en las dificultades económicas y no va a renunciar a hurgar en ese flanco. Rodríguez Zapatero confió, sin embargo, en que se produzca "un cambio de actitud" y sea posible llegar, al menos, a dos acuerdos en materia educativa y energética.

Improvisación

El líder socialista replicó, además, a una de las acusaciones más habituales de Rajoy, que el Gobierno improvisa. "Mentira", tronó. "Estamos todo el día explorando soluciones" a los diferentes problemas que surgen a cada rato. "Sabemos dónde vamos", y eso, según dijo, es "gobernar cerca de lo que pasa". Lo que ocurre es que la oposición se guía por la máxima de cuanto peor mejor sin reparar en el daño que esa actitud puede generar.

"Algunos", prosiguió en alusión a los dirigentes del PP, está "frotándose las manos" ante las perspectiva de que otros países de la Unión Europea, como Alemana o Francia, empiecen a ver la luz al final del túnel de la crisis. Estos mismos, según Zapatero, se congratulan ante la posibilidad de que España sea incapaz de coger ese tren y requiera más tiempo en remontar la situación económica.

Pero el líder socialista se mostró convencido de que las cosas no van a ser así y que España saldrá "como los demás" de la recesión.

Contrapuso esta posición, a su juicio, cicatera de la oposición con la que han tenido las centrales sindicales que han tenido "una actitud ejemplar" ante las adversidades. Un elogio que hubiera deseado hacer extensivo a "otras instancias, pero no lo puedo hacer". Rodríguez Zapatero desde los primeros momentos de la crisis buscó la complicidad de los sindicatos y así ha conseguido sortear, a diferencia de otros gobernantes europeos, las protestas y las huelgas de las organizaciones gremiales. Una muestra de esta sintonía se pudo apreciar cuando se colocó al lado de las centrales ante los representantes de la patronal que plantearon antes del verano una reforma laboral que incluía el abaratamiento del despido.

Con todo, el presidente del Gobierno quiso transmitir un mensaje de tranquilidad porque la situación, con ser difícil, es manejable. "Tener confianza", pidió a los asistentes al acto político-festivo del bosque de Rodiezmo porque España tiene "capacidad y fortaleza" para salir de ésta, y citó dos indicadores: la inversión pública es "sólida" y el nivel de endeudamiento está "20 puntos" por debajo de la media europea. Con estos mimbres y sin recortar las políticas sociales, se puede revertir la situación.

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