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Zapatero frena la subida de las pensiones mínimas, que no superará el 6%

La crisis atempera la mejora social aunque el Gobierno mantiene el compromiso de un aumentarlas un 25% en la legislatura.

José Luis Rodríguez Zapatero había prometido no sacrificar las medidas sociales empeñadas en su programa electoral para salir de la crisis y en su cita anual de Rodiezmo, la localidad leonesa en la que acostumbra a inaugurar el curso político, cumplió con lo que es ya una tradición: el anuncio de una nueva subida de pensiones mínimas. La coyuntura económica ha atemperado, sin embargo, sus propósitos. El presidente del Gobierno cifró en un 6% el incremento de estos subsidios para 2009; un porcentaje que queda por debajo de lo que fue habitual en la legislatura pasada.

El obligado ajuste vino acompañado, aún así, del compromiso de llegar en 2012 a un incremento del 25%. "Esta es mi forma de responder ante las dificultades económicas", anunció en medio de los aplausos de las 30.000 personas que asistieron a la fiesta minera del sindicato SOMA-UGT. El equipo económico del Ejecutivo prepara unos presupuestos que respondan a la brusca desaceleración de la economía española, pero Zapatero no renunciará al mensaje de que hay margen para evitar que la crisis se lleve por delante a los más débiles. "Otros aprobaron decretazos, recortaron derechos de los trabajadores y son los que no dan ni una sola palabra de aliento y confianza en España", comparó.

El líder del PSOE buscó el aval de sus planteamientos en los logros económicos de los últimos años, con crecimientos muy superiores a los de otros países occidentales. Recordó que de los 15.000 millones de euros del Fondo de Reserva de la Seguridad Social legados por el Gobierno de José María Aznar en 2004 se ha pasado a los 50.000 millones de la actualidad e insistió en que esa cifra garantiza el cobro de las pensiones. "Porque este es un país fuerte aunque atravesemos una mala situación", reiteró.

La subida de este primer año de su segundo mandato dista mucho, en todo caso, de la que fue capaz de acometer el Gobierno cuando Zapatero acababa de llegar a La Moncloa. Entonces las pensiones mínimas subieron entre un 6,4 y un 8% (para los pensionistas con cónyuge a cargo) más del doble de la inflación, que se situó en el 3,4%. Fue, según ensalzó el propio Ejecutivo, el mayor incremento desde 1987. Al año siguiente, con una inflación del 2,6%, las ayudas subieron entre un 5,6 y un 7,1%. Y en 2007, cuando los signos de desaceleración empezaban ya a ser visibles, llegó al 6,5% con una inflación del 4,1%. El anuncio hecho en Rodiezmo llega en un momento en el que la inflación asciende al 4,9%, aunque el Gobierno cuenta con que al final del año quede algo por debajo del 4%.

Terreno ideológico

 

Es un gesto suficiente, en todo caso, para que el secretario general del PSOE marque distancias ideológicas respecto al PP, una tarea a la que se aplicado el PSOE desde que Mariano Rajoy cerró con más éxito del que cabía esperar el congreso que el PP celebró tras la derrota electoral de marzo. Los socialistas saben que el principal partido de la oposición quiere que la economía cope por completo el debate político. Su estrategia pasa por llevarlo todo al terreno ideológico, acentuar el perfil social del Ejecutivo y abrir hueco, en la medida de lo posible, a asuntos de otra índole.

"Que no se equivoque nadie, porque aunque la situación económica es nuestra tarea principal y la gran preocupación no es nuestra única tarea como Gobierno -insistió en línea con su discurso del sábado, en el congreso del Partido Socialista de Madrid-; vamos a seguir gobernando y a seguir aprobando e impulsando políticas progresistas de defensa y de extensión de los derechos y libertades en nuestro país". En esa descripción caben la nueva ley del aborto, el desarrollo de la ley de igualdad y el de la ley de dependencia.

Zapatero pulsó también la tecla emocional para lanzar sobre la conciencia del PP la ley de la Memoria Histórica sobre. "Pido a la derecha que aunque sólo sea por compasión respete a las personas que quieren saber dónde están enterrados sus familiares", dijo tras insistir en que "cerrar este tipo de heridas" es un valor de la democracia que deberían compartir también los verdaderos "patriotas".

No más centrales

La clave de la ofensiva ideada por los socialistas para recuperar la iniciativa perdida en los primeros meses de Gobierno pasa, aún así, por no desatender el frente económico. El presidente prepara un discurso potente sobre creación de empleo para su comparecencia ante el Congreso de los diputados este miércoles y busca parapetar sus flancos débiles. Los asesores gubernamentales creen que el PP aprovechará para poner de relieve las consecuencias que la fuerte dependencia energética de España tiene sobre la inflación o el déficit exterior. "No será mi Gobierno el que apueste por la energía nuclear, a pesar de los cantos de sirena", advirtió ante las agrupaciones mineras de su partido.

El líder del PSOE argumentó que las centrales nucleares, a la que no todos en su partido hacen tantos ascos, no sólo tienen contraindicaciones de seguridad y coste sino que plantean hipotecas a unas generaciones venideras que tienen derecho a una política energética sostenible. Y en sus dardos a los 'populares' incluyó una crítica más. "Algunos -remató- aprovechan el frenazo económico para proponer recortes sociales y ayudas a empresas; que no me pidan dinero para salvar empresas de aquellos que han tenido grandes beneficios a través de procesos que en muchas ocasiones no han sido adecuados para la economía".

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