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HA INGRESADO EN PRISIÓN

Un detective localiza, cuatro años después, al acusado de abusar de una niña

El trabajo de un detective contratado por los padres ha permitido localizar y detener a un ex jugador de rugby que está acusado de abuso sexual de una niña en Sevilla.

Un detective contratado por los padres ha permitido localizar y detener, después de casi cuatro años fugado de la justicia, a un ex jugador de rugby que está acusado de abuso sexual de una niña de 12 años, y que ahora ha ingresado en prisión.

Fuentes del caso han informado de que F.N., de 44 años, fue detenido la semana pasada en Murcia, donde vivía con su actual compañera sentimental, y declaró ante el juez que había huido de la justicia y había abandonado Sevilla porque "le dio un ataque de pánico".

F.N. está imputado por un juzgado de Dos Hermanas (Sevilla) por el presunto abuso sexual de una niña de 12 años, con la que mantuvo relaciones sexuales a lo largo de varios meses a partir de diciembre de 2004 aprovechando que frecuentaba el domicilio de la menor tras su separación matrimonial.

El acusado, ex jugador de rugby en varios equipos sevillanos, se encontraba en libertad bajo fianza de 24.000 euros desde junio de 2005, tras pasar una semana encarcelado a raíz de la denuncia presentada por los padres de la menor.

Al dejar de presentarse ante el juez, el acusado fue declarado en busca y captura en enero de 2007 y la semana pasada fue localizado en Murcia por el detective contratado por el padre de la niña ante la falta de resultados policiales.

Inmediatamente, fue trasladado ante la juez, ante quien declaró que le dio un "ataque de pánico" por lo que podría sucederle y atribuyó su fuga a un "mal consejo".

La juez decretó su ingreso en prisión incondicional a la espera de concluir el sumario, en el que se enfrenta a una posible petición mínima de seis años de cárcel, han informado las citadas fuentes.

En sus primeras declaraciones judiciales, el imputado negó haber mantenido ningún tipo de relación sentimental o sexual con la menor y aportó al juez una agenda pormenorizada de sus actividades y viajes, que a su juicio demostraba que no pudo cometer los abusos cuando aseguraba la niña.

Por su parte, la menor declaró que mantuvo relaciones sexuales con el acusado cuando tenía menos de 12 años, edad en la que los abusos se consideran no consentidos en cualquier caso.

Los análisis de ADN aportados al juzgado han indicado que la ropa interior de la menor tenía restos de semen del imputado junto a sus propios fluidos biológicos.

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