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relaciones bilaterales

Rodríguez Zapatero recibe a Angela Merkel

El presidente del Gobierno aspira a subirse al carro del eje franco-alemán tras las reformas de pensiones y laboral.

Merkel se acerca a Zapatero en el Consejo Europeo celebrado en Bruselas el 16 de diciembre.
Rodríguez Zapatero recibe a Angela Merkel
E. FEFERBERG/AFP

En perfecto estado de revista y con todas las reformas estructurales en marcha, aunque el PSOE sangre por la herida. Así recibirá hoy José Luis Rodríguez Zapatero a la canciller alemana, Angela Merkel. Si no fuera porque un paro desbocado para el que no existe «consuelo ni atenuante» enturbia la cumbre bilateral más importante de los últimos tiempos, el jefe del Ejecutivo podría esta vez sacar pecho.

Llega a la cita con todos los deberes hechos; el más importante, una drástica reforma del sistema de pensiones que supondrá el mayor ajuste de la historia para la Seguridad Social, aprobado además con nota. Acude al encuentro con un paquete amplio de acuerdos con sindicatos y patronal en materias tan variopintas como las políticas activas de empleo, la negociación colectiva o la función pública. Un broche perfecto para recibir a la guardiana de la ortodoxia presupuestaria, la misma que tiene en sus manos elevar el fondo de rescate europeo.

No se puede negar que el Gobierno ha puesto toda la carne en el asador, aun a costa de enemistarse con su electorado, con tal de demostrar a la primera potencia europea que sigue con disciplina la senda que tan rigurosamente se le marcó. Ni siquiera franceses y alemanes lograron el pacto con los agentes sociales cuando elevaron la edad de jubilación.

A Zapatero le iba mucho en ello. Su encuentro con Merkel -una reunión de alto nivel en la que participan seis ministros del área económica por cada país- precede al Consejo Europeo de mañana en el que, previsiblemente durante el almuerzo, los líderes de la Unión discutirán las medidas de refuerzo del euro. Un debate en el que el jefe del Ejecutivo aspira a ser visto como parte de la solución.

«Hay tres países decisivos en la UE: Alemania, Francia y España», aseguraba ayer en una entrevista conjunta a cuatro periódicos alemanes. Si España hace sus deberes, como lo ha hecho en los últimos meses y semanas, continuaba su razonamiento, Alemania y Francia podrán llevar adelante una unión económica que calificó como «perfecta».

El planteamiento augura nuevos ajustes. Hace tiempo que Zapatero defiende, también conforme a la doctrina alemana, que hay que caminar hacia la armonización laboral y fiscal en la UE si de verdad quiere que el euro sea estable. Alemania ya ha fijado sus propuestas: además de elevar la edad de jubilación para los Veintisiete, fijar constitucionalmente un techo de gasto, suprimir las cláusulas de revisión salarial y de pensiones vinculadas a la inflación y fijar una base común al impuesto de sociedades para evitar competencias desleales como la irlandesa.

«Cuando se está en una Unión hay derechos y responsabilidades -previno el domingo a los suyos en la convención de Zaragoza-; parece que algunos ven esta segunda parte de las responsabilidades como sacrificios y dificultades, pero no, lo tenemos que ver como un acicate para ser como cualquier país de los mejores de la UE con los que compartimos destino».

En su entrevista con los principales diarios alemanes, sin embargo, Zapatero también se atrevió a hacer una advertencia a Merkel. «Alemania debe hacer más concesiones en materia de integración económica, de armonización de las políticas fiscales y laborales y en la edad de jubilación», señaló. Ahora bien, matizó que no le molesta que las reformas se hagan siguiendo el ejemplo alemán siempre y cuando Europa cuente con una «Alemania europea».

Una cierta crítica a Merkel

Incluso puede leerse entre líneas una cierta crítica por el modo en que la canciller ha gestionado hasta la fecha la crisis de la deuda soberana que ha puesto en jaque al euro y que ya se ha llevado por delante a Grecia y a Irlanda. «Queremos que Alemania juegue en el puesto de atacante central y no solo en la defensa», dijo.

El trato que se dará a la canciller será, desde luego, propio de su rango. A primera hora, Zapatero la acompañará a ver al Rey a la Zarzuela, una «cortesía», dicen en la Moncloa, poco habitual. La reunión de trabajo llegará después. Los seis ministros que viajan con la mandataria alemana se reunirán con sus homólogos de Exteriores, Economía y Hacienda, Fomento, Industria, Trabajo y Ciencia.

Hay una novedad significativa: los sindicatos han sido invitados por primera vez al almuerzo. Es clave, también, la reunión con el presidente de la CECA, Isidre Fainé, para hablar de la reestructuración del sector.

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