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PARTIDOS/ PP

Rajoy reivindica el centro reformista y recuerda a los críticos que Aznar llegó al poder gracias al diálogo

El líder del PP replica a Esperanza Aguirre que se puede conciliar la defensa de los principios y la ampliación de la base electoral.

Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre expusieron abiertamente sus discrepancias y coincidencias, este miércoles, en una cena-mitin que celebró el PP de Madrid para conmemorar el éxito electoral en los comicios municipales y autonómicos de 2007. La primera en cantar sus verdades a la cara del líder fue la dirigente crítica al auspiciar la continuidad de la política de confrontación que protagonizó el PP en la pasada legislatura "sin cambios radicales que nadie entendería". Rajoy no se achantó y le replicó con un discurso de pocas ambigüedades en defensa del carácter centrista del PP con vocación de llegar al poder mediante una ampliación de su electorado, a base de la adaptación a los nuevos tiempos y la práctica del diálogo con el Gobierno y otras fuerzas políticas.

El líder del PP se movía en terreno poco propicio, rodeado de dirigentes del 'aparato' del PP de Madrid y cargos públicos de la comunidad, convocados por Aguirre para la efeméride, en una cena a la que no asistió el primer edil de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, dedicado a compromisos institucionales. Pero Rajoy cogió, en esta ocasión, el toro por los cuernos y entró de lleno en el debate de fondo que subyace en la crisis interna que azota a su partido en estas semanas precongresuales en torno a la estrategia política a seguir en la nueva legislatura.

Con la vista atrás

Aguirre volvió la vista atrás y atribuyó el incremento electoral que el PP obtuvo en las pasadas elecciones generales a la política de oposición que practicó el partido. En su opinión, el PP tuvo más votos porque "las ideas que el PP defendió en los cuatro últimos años cada vez tienen más apoyos entre los ciudadanos". Fue más allá y tomó partido a favor de quienes, como María San Gil, han acusado a Rajoy de pretender acometer un giro hacia posiciones de menor firmeza y aseguró que el incremento de votos registrado por el PP el pasado 9-M "demuestra que estamos en el buen camino". La presidenta insistió en la misma idea y llamó a sus correligionarios a "defender las ideas y los principios sin cambios radicales que nadie entendería".

"Un partido es algo más que sus ideas y principios- le replicó Rajoy-, son siglas, candidatos y personas". En momentos de grave crisis interna, el candidato a la reelección pidió que se mantenga la unidad en unas ideas básicas pero sin olvidar que la unanimidad es imposible en una formación política de tan amplio espectro. Reivindicó su oposición en la pasada legislatura, en defensa de esos principios esenciales de la formación política que preside, la libertad, la justicia y la igualdad de oportunidades, la cohesión, la lucha por la derrota del terrorismo y la defensa de la España constitucional.

La base electoral

En plena campaña electoral hacia el congreso de junio, Rajoy lanzó su proyecto estratégico dirigido fundamentalmente a la ampliación de su base electoral, en línea del proceso seguido en las elecciones de marzo, a la búsqueda de más apoyos de votantes socialistas que decidan votar popular. Recordó al PP que su objetivo debe ser volver al Gobierno y, por lo tanto, ganar elecciones. "No podemos aspirar a otra cosa de lo que somos", proclamó y recordó que el suyo es una organización con vocación de alternativa de poder.

Señaló que los nuevos votantes del PP y a los que aspira a captar conforman una "mayoría muy diversa" para la que busca adaptar el mensaje y modernizar el proyecto. Defendió que "se puede conciliar la defensa de los principios y las ideas con ser más" y advirtió de que el mayor error sería renunciar a lograr 11 ó 12 millones de votos". Explicó que cambia la sociedad y las circunstancias, por lo que, en su opinión, también debe cambiar el PP. Auspició, sin complejos, el diálogo con otras fuerzas políticas y el Gobierno socialista y recordó que, a las órdenes de José María Aznar, él alcanzó pactos en muchos ámbitos desde los años 90. "Llegamos al Gobierno dialogando", recordó Rajoy y puntualizó que el diálogo con otras fuerzas políticas "no significa siempre acuerdo ni renuncia a nuestros principios e ideas".

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