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OPOSICIÓN

Rajoy se guarda el último cartucho

Considera a Zapatero "el mayor problema de la economía española", pero no pedirá elecciones anticipadas hasta el mes de julio.

Mariano Rajoy conversa con la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría.
Rajoy se guarda el último cartucho
J. J. GUILLéN/EFE

"Simple y claramente, no". Mariano Rajoy confirmó a los pocos segundos de iniciar su intervención que el PP rechazaría de plano el mayor recorte del gasto social de la democracia. El discurso del jefe de la oposición evidenció que el debate de ayer en el Congreso iba más allá del decreto-ley con el que el Ejecutivo pretende reducir el déficit público. El quid de la cuestión, la batalla subterránea, se centró en el futuro de José Luis Rodríguez Zapatero. Un revés de la cámara baja al recorte hubiera dejado al presidente en una situación crítica, casi irreversible. "El PP no va a contribuir a que usted -dijo Rajoy señalando a Zapatero- siga ahí; si otros lo hacen, será su responsabilidad".

El líder popular, en una conversación informal antes de la votación, ironizó sobre el "papel de hombre de estado" que se arrogó el portavoz de CiU, Josep Antoni Durán i Lleida, el salvador de Zapatero con la abstención de su grupo. "Solo le ha faltado decir que las elecciones le vienen mejor en noviembre", afianzó Soraya Sáenz de Santamaría desde el convencimiento de que lo que realmente preocupaba a CiU no era el futuro de España, sino que la votación propiciara un adelanto electoral que hiciera coincidir las generales con las autonómicas catalanas, previstas para otoño.

El líder de la oposición, durante su alocución, solo tuvo en su punto de mira a Zapatero. "En mi opinión, el presidente del Gobierno ha logrado convertirse en el principal problema de la economía española", una idea que ha convertido en los últimos meses en uno de sus principales argumentos.

El 'no' del PP al decreto fue la respuesta a las 'cuatro íes': "impuesto, improvisado, insuficiente e injusto". También acusó a Zapatero de "dinamitar" el Pacto de Toledo al congelar las pensiones sin consenso. "¿De verdad no había 1.500 millones de euros en el presupuesto de donde recortar antes que recortarle a los pensionistas?", preguntó.

Cobardía

En los pasillos, Rajoy insinuó que el presidente le había llamado por teléfono antes de la votación. "No ha querido pactar nada", remachó. Asumió que la UE y el FMI habían obligado al jefe del Gobierno a diseñar el recorte y fijar la cuantía. "Lo que nadie le ha dicho es en qué partidas tenía que meter la tijera, la elección ha sido suya y solo suya", espetó Rajoy a Zapatero.

El PP calculó que tantas recriminaciones obligarían al presidente del Gobierno a subir a la tribuna y responder a Rajoy, toda vez que la defensa del decreto corrió a cargo de la vicepresidenta Elena Salgado. Los populares fallaron en su vaticinio, pues ni hubo respuesta del jefe del Ejecutivo ni réplica de Salgado. Un silencio que, según Soraya Sáenz de Santamaría, supone todo un "acto de cobardía". La portavoz popular también destacó que la votación puso en evidencia la "soledad" de Zapatero.

Si la tesis del PP es que la situación es tan grave, ¿por qué Rajoy no reclamó elecciones anticipadas? "Yo fijo posiciones", aclaró el líder del PP en otra charla informal, para añadir a continuación que en su partido "ya las ha pedido todo el mundo". Él mismo insinuó esta exigencia durante su intervención, pero sin la contundencia expresada en las últimas semanas por otros dirigentes de la formación. Rajoy se plantea dar este paso durante el debate del estado de la nación, en julio.

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