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HISTORIA

París honra a sus libertadores

Los tres republicanos españoles supervivientes reciben la gratitud de la capital francesa después de 65 años.

Más de 65 años después de su Día D, París condecoró ayer a los combatientes españoles que la liberaron del yugo del nazismo. Mejor dicho, a los tres únicos supervivientes de aquella hazaña bélica firmada por exiliados republicanos al mando del general Leclerc. Rafael Gómez (Almería, 1921), Luis Royo (Barcelona, 1920) y el asturiano Manuel Fernández (Marentes, 1919) recibieron la medalla Vermeil de la Villa de París, la máxima distinción otorgada por la capital francesa. "París les estará siempre infinitamente agradecida por haberla liberado de la opresión y la barbarie nazi", les dijo Pierre Schapira, teniente de alcalde para las relaciones internacionales. "Ustedes serán siempre nuestros héroes, que como decía Dolores Ibarruri, 'La Pasionaria', habrían preferido morir de pie que vivir de rodillas", añadió.

 

Al acto, celebrado en el salón de honor del Ayuntamiento, asistieron el embajador de España en Francia, Francisco Villar, y personalidades de ambos países. "No creí nunca que íbamos a ser tan bien recibidos por haber hecho nuestro deber", declaró Rafael Gómez, el veterano que entró al volante de la tanqueta Guernica en París el 24 de agosto de 1944. Aquella noche durmieron ante la fachada principal del edificio en el que ayer eran los invitados de honor, entonces sede desde pocos días antes del Consejo Nacional de la Resistencia. Luis Royo también estaba alistado en La Nueve, la IX compañía de la División Blindada de Leclerc. Formada casi exclusivamente por combatientes españoles, casi todos anarquistas, fue la primera unidad aliada que entró en el París ocupado. "Nunca es tarde cuando te reconocen", confesó el conductor del blindado Madrid, con el que formó parte de la guardia de honor del general Charles de Gaulle en el desfile por los Campos Elíseos.

 

Un cañonazo tras el desembarco en Normandía impidió al herido Manuel Fernández, enrolado en la undécima compañía, participar en la liberación. "Yo entré en camilla", recordaba. "Los belgas, polacos y árabes, que lucharon mucho, también fueron olvidados. Pero el pueblo francés se comportó muy bien. No tengo ninguna queja", observó.

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