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CUENCA

Naharros, un pueblo en pie de guerra contra el AVE

Los vecinos de esta pequeña pedanía aseguran que su día a día es un sinvivir por culpa de los trenes de alta velocidad que pasan cerca de sus casas.

El tren de alta velocidad abre nuevos horizontes de futuro para las ciudades a las que llega. Las posibilidades de desarrollo turístico y comercial que genera son tantas que estar conectado por AVE sigue siendo el deseo de muchos municipios grandes y medianos. Sin embargo, a veces provoca efectos colaterales indeseados.

Los últimos en sentirlos en sus propias carnes -y sobre todo en sus oídos- son los vecinos de la pequeña pedanía conquense de Naharros que un mes después de la puesta en marcha del AVE Madrid-Cuenca-Valencia han recogido firmas para pedir al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) que resuelva el grave problema de ruidos que sufren cada vez que pasa el dichoso y rápido tren. Dicen que su día a día es un sinvivir por culpa de estos trenes que circulan a escasa distancia de sus casas.

Naharros era hasta hace poco una apacible pedanía perteneciente al municipio de Torrejoncillo del Rey. Situada a 35 kilómetros de Cuenca y a 136 de Madrid era un destino ideal de fin de semana de urbanitas deseosos de aliviar el estrés y alejarse durante unas horas de los atascos y el asfalto. Sus cultivos de girasol, olivar y viñedo habitados por liebres, jabalíes, corzos, perdices y avutardas configuran un paisaje ideal para el descanso, amén de su gastronomía tradicional basada en gachas, morteruelo y ajo arriero.

Eso es así hasta que pasa el AVE con destino a Madrid o Valencia. Es entonces cuando los vecinos de Naharros -50 en invierno y unos 300 en verano- echan pestes del progreso en las comunicaciones ferroviarias. «Los que más se quejan son los que viven en la zona alta, cerca del cementerio», explica el alcalde de Torrejoncillo del Rey, José Antonio Valls, que se ha encargado de recoger las firmas con las quejas y dirigirlas a ADIF.

El problema del ruido es tal que los paisanos afectados incluso han aprendido a distinguir si el AVE marcha a más o menos velocidad. «Hay trenes que pasan más rápido que otros y también el ruido depende de lo grandes que sean porque los más largos son los que más incidencia tienen», apunta el alcalde, que espera que los técnicos de ADIF acudan pronto a Naharros para medir los decibelios y buscar soluciones.

 

Pantallas acústicas

Estas podrían pasar por instalar pantallas acústicas entre las vías y las viviendas porque desviar el trazado del AVE es ya imposible y los vecinos no están por la labor de mudarse de casa.

Lo cierto es que el problema del ruido no debe sorprender del todo a los responsables de ADIF porque durante la construcción del trazado los técnicos llegaron a realizar un «estudio de afección del ruido» al núcleo de Naharros. El estudio debió de resultar positivo porque la obra siguió adelante.

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