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Nacional

CHEQUEO A UN PROCESO HISTÓRICO

¿Es el momento de revisar la Transición?

El pasado martes, 15 de junio, se cumplió el 32 aniversario de las primeras elecciones democráticas tras el negro periodo de la dictadura. La Ley de Memoria Histórica y la suspensión de Garzón han avivado el debate sobe la necesidad de revisar la Transición.

Dolores Ibarruri y Rafael Alberti. Delante de ellos, Modesto Fraile.
¿Es el momento de revisar la Transición?

La imagen de Dolores Ibarruri 'la Pasionaria', del brazo de Rafael Alberti presidiendo la mesa de edad de la primera sesión del Congreso de los Diputados surgido de las primeras elecciones democráticas tras la Guerra Civil constituye un símbolo muy destacado de las libertades logradas tras el proceso de transformación del Estado conocido como la Transición política". Así se expresa el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad complutense de Madrid, el aragonés Lorenzo Martín Retortillo, que salió elegido senador por la Candidatura Aragonesa de Unión Democrática (CAUD) en los comicios del 15 de junio de 1977. El pasado martes se cumplió el 32 aniversario, y los momentos críticos que se viven en este país no se parecen en nada a los de entonces: en lo que a negociación y formas de hacer política se refiere, a los vividos en aquellas épocas en las que la ilusión y los deseos de la sociedad española de olvidar un negro pasado obligaron a unos pactos que en determinadas instancias están siendo puestos en cuestión.

La estructura del Estado, el decidido apoyo de Zapatero al 'Estatut' de Cataluña sobre el que el Tribunal Constitucional debe adoptar una decisión, la Ley de Memoria Histórica y el tratamiento que se da a las víctimas, así como la inhabilitación del juez Baltasar Garzón tras ser imputado por investigar los crímenes del Franquismo son asuntos que provocan un amplio debate, a veces encrespado, sobre la necesidad o no de revisar este decisivo periodo de la reciente historia española. "A la Transición -tercia el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza Alberto Sabio- no conviene ni decir que fue absolutamente modélica ni condenarla sin paliativos y hablar de traiciones continuas de los políticos".

Para Retortillo y diputados de aquella época como Luis del Val o Cristóbal Montes, los equilibrios, el esfuerzo y la negociación realizados durante los años que siguieron a la muerte de Franco hasta las elecciones municipales y generales de 1979 -en medio las primeras elecciones de 1977 y el referéndum para aprobar la Constitución del 6 de diciembre de 1978- supusieron la manera pacífica de acabar con un régimen dictatorial que había durado casi cuarenta años y que había abierto una brecha que a muchos parecía insalvable. Sin embargo, ese pacto fue para otros la opción elegida por "una parte del Régimen y el grueso de la clase dominante para evitar la ruptura y sus imprevisibles consecuencias en un sentido revolucionario". Así opina Salvador Lou, estudiante del Máster Interuniversitario de Historia Contemporánea y militante del Sindicato de Estudiantes de Izquierdas. "Con la colaboración -añade Lou- de las organizaciones obreras como CC. OO., a través del control del PCE se alcanzaría un acuerdo en el que los principales beneficiarios fueron los vencedores de la Guerra Civil". Sin embargo, Ramón Celma, presidente de Nuevas Generaciones del PP en Aragón, considera que "los jóvenes, sobre todo los que nacimos con posterioridad a esta época, tenemos mucho que agradecer a nuestros mayores. La Transición es un ejemplo para los jóvenes a los que nos gusta la política".

Entre adolescentes y veinteañeros, la Transición se ve, en general, como algo lejano con lo que no se identifican. A lo sumo la conocen por la serie 'Cuéntame' que no deja de ser un tratamiento edulcorado. Según el profesor de Historia Contemporánea José Luis Ledesma, la razón está en que no se la han enseñado en el bachiller. Una realidad que sirve a Lou para argumentar que con este proceder "se quiere justificar la supuesta bondad de una etapa". Aún así, según Ledesma, los que conocen y se preocupan por la Transición "suelen ser críticos, aunque solo sea por el cambio generacional".

Cuando la Ley de Memoria Histórica impulsada por Zapatero ha querido dar respuesta a las reivindicaciones de los familiares de las víctimas del Franquismo, asunto sobre el que Garzón no ha podido ir más allá al cerrársele la puerta por intentar pedir responsabilidades jurídicas, el olvido o no de lo que sucedió se presenta como otro perfil del debate. Ignacio Lacasta, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Zaragoza, alude a cómo el olvido acordado de facto entre los partidos de la Transición ha podido "ser conveniente para el funcionamiento de las instituciones de la actual Monarquía, pero intelectualmente propone la anulación de la reflexión histórica o la peregrina realización de una historia sin memoria, es decir falsa". Sabio apunta que no es contradictorio "considerar la Transición como una aportación a nuestra cultura política y, al mismo tiempo, apostar por unos usos públicos de la historia críticos, pero capaces de rescatar al pasado de la tiranía del presente". "No se puede pretender -insiste- en que las generaciones posteriores tengan que tomar su conducta de aquel momento como el norte por el que tienen que dirigirse".

Desde otro punto de vista, Juan Antonio García Amado, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de León, echa leña al fuego al afirmar que "muchos de los ataques a la Transición , sobre todo de los ataques larvados que son propios del zapaterismo, obedecen a que ciertos poderes actuales quieren buscar una nueva base de legitimidad, pues no aceptan la que proviene de la síntesis de Transición y Constitución. Para ello intentan entroncar con la República, con las víctimas de la Guerra Civil y, en general, con planteamientos político-morales e ideológicos que están más allá de nuestra Constitución".

Reforma constitucional

Y otro asunto al margen de los valores de la Transición . ¿Es necesario reformar la Constitución? La idoneidad o no de la Monarquía, al margen de la ley de sucesión, sigue siendo un tema tabú en la España mediática. Pero no otras cuestiones. Rosa Ruiz, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Zaragoza, considera que la Constitución de 1978 se ha ido completando, adecuando y parcheando a través del Tribunal Constitucional, los acuerdos entre los partidos y la legislación competencial. En esta línea, Lorenzo Martín Retortillo resalta, además, que la Constitución se ha ido modificando como consecuencia de nuestra permanencia en la Unión Europea. Es lo que Retortillo llama "la mutación derivada de la política europea".

Para dar otros pasos, primero habría que saber qué modelo de Estado tenemos, se pregunta Juan Antonio García Amado. Este jurista tiene su propia tesis, "hoy inviable". Defiende un modelo federal auténtico, pero con las competencias del Estado federal y de los Estados federados perfectamente definidas, y dejando en mano del Estado central ciertos asuntos decisivos "como Sanidad y Educación". Frente a las tesis de Amado de reducir las comunidades autónomas, "una estupidez que sale muy cara", Rosa Ruiz argumenta que existe la contradicción "entre una España autonomista con una Cámara con vocación de ser territorial pero cuyas circunscripciones son provinciales". El catedrático de Derecho, Ángel Cristóbal Montes es partidario de ir hacia un Estado federal. Sin embargo, tampoco considera que sea algo urgente. En la misma línea se pronuncia el decano de Derecho, Juan García Abad, para quien el Senado es una Cámara de poca utilidad.

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