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Nacional

LUCHA CONTRA ETA

Los terroristas detenidos en Portugal tenían material para un atentado como el de la T-4

La Guardia Civil buscó ayer sin éxito en dos registros a otro activista etarra en la localidad vizcaína de Elorrio

Tres guardias civiles custodian el exterior de la casa de los padres de Iratxe Yáñez.
Los terroristas detenidos en Portugal tenían material para un atentado como el de la T-4
david aguilar/efe

madrid. Garikoitz García Arrieta e Iratxe Yáñez Ortiz de Barrón, los etarras detenidos en Portugal el sábado, tenían en su poder material para perpetrar un atentado gigantesco de idénticas características al que voló el cuartel de la Guardia Civil de Burgos el 29 de julio, que dejó 65 heridos, o el de la terminal 4 del aeropuerto de Barajas, en el que fallecieron dos ciudadanos ecuatorianos. En la furgoneta interceptada en Zamora los agentes han encontrado material para fabricar al menos tres bombas Grozni, las más potentes en el sangriento historial de ETA.

La envergadura del arsenal, que incluye componentes electrónicos para fabricar también 40 bombas lapa, apuntala la tesis de que la banda quería disponer de una "base estable y autónoma" en suelo luso -incluido un taller propio de confección de coches bomba- para, desde allí, perpetrar una campaña de atentados en cualquier punto de España.

Los servicios de Información creen que la providencial intervención de la patrulla de seguridad ciudadana de la Guardia Civil de Bermillo de Sayago, en Zamora, puede haber abortado el intento más serio de ETA de establecer una infraestructura en un país extranjero que no fuera Francia. No obstante, los expertos aún no descartan ninguna hipótesis, incluso que se tratara de un envío para distribuir material por varios zulos también en territorio español.

Según el Ministerio del Interior, en la furgoneta que conducía García había ya una bombona de gas seccionada, que formaba un cañón de 30 centímetros de diámetro para dirigir la onda expansiva. Además, había otras dos bombonas de gas a presión de propano y butano de 84 litros, listas para ser cortadas y convertidas en contenedores de explosivos tras ser ancladas al chasis de un vehículo.

Pero el arsenal que la banda enviaba a Portugal incluía 30 sensores de movimiento y diez ampollas de nitrato de plata, los componentes básicos para activar decenas de bombas lapa. Junto a ello, los terroristas transportaban todo tipo de útiles y componentes electrónicos para confeccionar en su propio taller y de "manera autónoma" casi cualquier tipo de artefacto explosivo. Además, llevaban un taller móvil con un convertidor de corriente, conectores, condensadores o potenciómetros.

Nuevo envío

El transporte no incluía material explosivo suficiente para tal cantidad de potenciales bombas. El recuento de la Guardia Civil -pendiente de conocer qué son los 20 litros de una sustancia desconocida hallada en dos bidones de plástico- solo ha contabilizado diez kilos de pentrita, por lo que los servicios de Información deducen que ETA enviaría en breve un segundo convoy desde Francia a Portugal con gran cantidad de explosivos, si realmente la intención de la banda era la de disponer de un comando portugués de manera estable.

Ese grupo también iba a tener a su disposición armas y munición: 650 cartuchos de diversos calibres, un revólver, una pistola y un fusil con mira telescópica. La aparición de un arma larga para francotirador hace pensar a los investigadores que, además de atentados indiscriminados con bombas, los terroristas planeaban asesinar a una personalidad.

Los responsables logísticos de ETA en Francia habían pensado en todo para que ese pretendido comando pudiera actuar con total independencia. Debían robar los vehículos para transformarlos en bombas móviles. Para ello iban a contar en su taller con más de 200 placas vírgenes de matrícula francesas y españolas, dos troqueladoras de matrículas francesas, todo tipo de material para fabricar y falsificar placas, así como cinco dispositivos para la apertura de vehículos con el anagrama de ETA.

Los mandos de la lucha antiterrorista tratan de confirmar si García y Yáñez eran meros correos, si ellos mismos iban a componer el futuro comando en Portugal o su intención era la de repartir el arsenal a ambos lados de la frontera. En cualquier caso, ambos tenían en su poder también material para fabricar in situ los zulos donde esconder el material.

Luis Mª Zengotitabengoa

En la furgoneta había 800 euros, que se suman a los casi 10.000 que Yáñez llevaba en el momento de su detención. Una cantidad más que suficiente para crear y mantener durante meses un comando en Portugal. En el vehículo industrial que conducía García los agentes también se incautaron de varios documentos, entre ellos el pasaporte del que sería el tercer activista de este comando, Luis María Zengotitabengoa Fernández, al que la Guardia Civil buscó ayer sin éxito en dos registros en la localidad vizcaína de Elorrio.

Los funcionarios de la Jefatura de Información investigan si Zengotitabengoa, amigo de Yáñez y huido desde hace casi siete años, participó en algún momento en la operación de traslado del arsenal.

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