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TRIBUNALES

Los progresistas imponen en el Constitucional su mayoría y eligen a Sala y a Gay para dirigirlo

La firmeza de Manuel Aragón en el debate del 'Estatut' liquidó sus opciones de presidir el TC.

Fachada del Tribunal Constitucional.
Los progresistas imponen en el Constitucional su mayoría y eligen a Sala y a Gay para dirigirlo
HERALDO

El sector progresista del Tribunal Constitucional logró ayer un pleno. Su actual mayoría en la corte, siete magistrados frente a cuatro conservadores, aupó a la presidencia del máximo intérprete de la Carta Magna al magistrado Pascual Sala, un jurista del gusto del Gobierno, y colocó al abogado catalán Eugeni Gay, un nacionalista católico y moderado, como su vicepresidente.

Sala sustituye a la también progresista María Emilia Casas, que cesó la semana pasada después de seis años al frente de la institución cuando el Senado, tras tres años de bloqueo político, renovó a los cuatro magistrados, entre ellos la presidenta, que habían agotado sus mandatos en 2007.

El ex presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se convierte así en el octavo jefe de la institución en sus tres décadas de existencia y en el primer miembro de la carrera judicial que la dirige. Hasta ahora todos sus presidentes fueron catedráticos. Es la primera persona que prácticamente ha copado todos los más altos cargos de la Justicia española.

Pese a que el pleno del tribunal reservó toda la mañana para la designación del nuevo presidente, Pascual Sala fue elegido en menos de media hora. Su candidatura no obtuvo los seis votos precisos en la primera votación -mayoría absoluta-, pero sí que los logró en la segunda. Recibió el apoyo de todos los magistrados progresistas -Elisa Pérez, Eugeni Gay, Pablo Pérez Tremps, Adela Asúa y Luis Ortega- excepto del también aspirante Aragón, que votó en blanco.

Los magistrados conservadores, conscientes de sus nulas opciones, ni siquiera dieron la batalla. Tres votaron en blanco y uno a Ramón Rodríguez Arribas.

Las votaciones fueron tan rápidas que se abordó de inmediato la elección del vicepresidente, prevista para la tarde. Con todo ya decidido, la designación se resolvió en primera votación, con el apoyo a Gay de los mismos seis votos y con las papeletas en blanco de Aragón y los cuatro conservadores. Gay, que no apoyó a Sala en la primera votación para la presidencia, pero sí en la segunda, pudo aumentar con el cambio de postura las opciones de ocupar el segundo escalón de la institución.

El resultado de las votaciones refleja con claridad las heridas que en el tribunal dejaron los tres años de luchas y duros debates internos para resolver el recurso que el PP interpuso contra el nuevo estatuto de Cataluña. Como ayer resultó evidente, Aragón, prestigioso constitucionalista y mentor del actual ministro de Justicia, Francisco Caamaño, perdió las numerosas opciones que tenía de haber sustituido a Casas cuando se enfrentó al resto de magistrados progresistas durante meses e impidió la sentencia menos agresiva con el 'Estatut' que ellos patrocinaban.

El empeño del catedrático en anular ciertos aspectos soberanistas del texto, vaciar de todo contenido el término "nación" del preámbulo y reiterar en el fallo la indisoluble unidad de la nación española, bloqueó la resolución y contribuyó a que la sentencia fuese mucho más dura de lo previsto con el texto catalán.

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