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SECUESTRO COOPERANTES CATALANES

Los intermediarios se quedaron con más de la mitad de los 7,6 millones del rescate

Un pago de 4,1 millones de euros se hizo en febrero y otro, de unos 3,5, el sábado. Mauritania ha recibido, además, una cantidad indeterminada por la liberación del jefe de los captores.

Zapatero anuncia la liberación de los cooperantes en presencia de De la Vega.
Los intermediarios se quedaron con más de la mitad de los 7,6 millones del rescate
BERNARDO RODRíGUEZ/EFE

No menos de 7,6 millones de euros. Ese ha sido el coste del rescate de los tres cooperantes catalanes secuestrados por Al Qaeda en el Magreb Islámico, según fuentes diplomáticas, militares y de las fuerzas de seguridad españolas. Pero ni mucho menos todo ese dinero, abonado en dos pagos en metálico, ha llegado a manos de los terroristas. Más de la mitad ha acabado en los bolsillos de los mediadores mauritanos, malienses y de Burkina Faso, cuya participación, imprescindible en las negociaciones, se convirtió también en un escollo en los últimas semanas, cuando parte del dinero acabó 'distraído' por el camino al desierto. A esa cantidad hay que sumar el dinero que Mauritania ha recibido o recibirá por acceder a la extradición a Mali de uno de los autores materiales del secuestro y cuya cuantía no quieren precisar las mismas fuentes.

Los responsables de la operación se atreven ahora a desvelar algunos de los detalles de las negociaciones. El cuartel general de los negociadores españoles se estableció en la embajada española en Nuakchot, la capital mauritana. Los funcionarios allí desplazados supieron en enero que el primer rescate exigido por la célula de AQMI de Mojtar ben Mojtar, a la que los primigenios captores 'vendieron' a los tres españoles, era de diez millones de dólares (casi ocho millones de euros). La cifra enseguida comenzó a negociarse. La persona clave en las conversaciones fue el mauritano Mustafa Ould Liman Chafi, consejero del presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré.

Acuerdo inicial

En febrero, Chafi convenció a los secuestradores para rebajar el rescate total a 7,5 millones de dólares (casi 5,9 millones de euros) a pagar en dos fases. El acuerdo de Chafi con Mojtar era que, tras el primer pago, Alicia Gámez sería liberada. El mediador pidió 4,1 millones de euros a los funcionarios españoles, que entregaron en dólares esa cantidad. Gámez quedó en libertad el 10 de marzo. Los negociadores españoles pensaban que con el pago de 1,8 millones de euros -el resto del rescate- el asunto quedaría zanjado. Nada más lejos de la realidad. A manos del AQMI solo había llegado entre la mitad y la tercera parte del dinero del primer pago, entre 1,6 y 2 millones de euros. El resto se los habían quedado los mediadores de los tres países implicados.

A principios de verano Chafi, tras hablar con Mojtar, hizo saber a los enviados españoles que, tras la 'desaparición' de parte del dinero por el camino, hacía falta abonar otra cantidad cercana a los 3,5 millones de euros, ahora sí, intermediadores incluidos. Y había una nueva exigencia: la liberación del maliense Omar Uld Sidi Ahmed Uld Hamma, conocido como 'Omar Saharaui', el mercenario al que Mojtar había encargado, previo pago de 15.000 dólares, el secuestro de los cooperantes en Mauritania y que había sido detenido en ese país en febrero.

Un favor de Mauritania

La situación se complicaba. España había apostado por la mediación de Chafi, un conocido opositor al régimen de Mauritania, y ahora hacía falta un favor de ese país. Los primeros contactos con Nuakchot fueron desalentadores. El Gobierno de Mohamed O. Abdelaziz no quería ni oír hablar de liberar a Omar Saharaui, quien ya había sido condenado a 12 años de cárcel y trabajos forzados. Las visitas del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en junio, primero a Mauritania y luego a Burkina, sirvieron para engrasar el acuerdo, pero no estaba cerrado.

Los oídos de Mauritania se volvieron por fin receptivos a las peticiones españolas cuando empezó a hablarse de dinero y apareció en escena este agosto otro mediador: Mohamed Boumatou, un hombre de negocios mauritano, amigo personal del presidente Abdelaziz. El dinero que se ha quedado en Nuakchot en la última fase de la operación es una incógnita para la mayoría de los negociadores, que solo conocen el resultado de esas gestiones: el 11 de agosto, la sala de Apelación del Tribunal Penal de Nuakchot confirmó la condena para Saharaui y el 16 de agosto fue enviado a Mali. En Bamako quedó en libertad.

Cumplida esta condición jurídica, la pasada semana Chafi viajó a Mali con el maletín lleno de dólares usados. El intermediario lo entregó a los hombres de Mojtar el sábado en algún punto de la región de Kidal fijado por coordenadas de GPS. El resto ya es historia.

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