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TERRORISMO

Los etarras de la T-4 desafían al tribunal y obligan al juez a expulsar a uno de ellos

A los terroristas del comando Elurra se les juzga por el atentado frustrado en el complejo madrileño de Azca.

Los cuatro etarras, ayer ante el juez Gómez Bermúdez.
Los etarras de la T-4 desafían al tribunal y obligan al juez a expulsar a uno de ellos
J. J. GUILLéN/EFE

Bravuconadas e insultos al tribunal. Los cuatro miembros del comando Elurra de ETA desafiaron ayer a la sala en el juicio por el atentado frustrado en el complejo de Azca, el corazón financiero de Madrid, hasta conseguir que uno de los procesados, Joseba Iturbide, fuera expulsado momentáneamente por su desobediencia al tribunal. El resto de los imputados, Mattin Sarasola, Igor Portu y Mikel San Sebastián, condenados la semana pasada a 1.040 años de cárcel cada uno como autores materiales del atentado de la T-4, también se negaron a declarar.

Los cuatro están acusados de los delitos de pertenencia a banda armada, conspiración para la realización de estragos terroristas y tenencia o depósito de sustancias o aparatos explosivos. Además, a Portu y a Sarasola se les imputa otro delito añadido de tenencia ilícita de armas, las que portaban en el momento de su detención

Desde el inicio de la vista, Iturbide mantuvo una actitud provocadora. "No quiero saber nada de torturadores como ustedes", espetó el etarra al tribunal que presidía el magistrado Javier Gómez-Bermúdez, quien acababa de preguntarle si estaba dispuesto a responder a las preguntas de las diferentes partes. Ahí no acabaron las bravatas. Iturbide, ajeno al transcurso de la vista, continuó haciendo gestos y saludando a sus allegados que estaban entre el público. Goméz Bermúdez ordenó al acusado en dos ocasiones que mirara hacia delante. "Si vuelve a hacer un gesto le expulso de la sala. Es la tercera vez que se lo digo, ¿me ha oído?", recriminó el presidente. "Sí, sí..", respondió Iturbide con condescencia. "¿Sí, sí? Muy bien, expulsado", replicó Gómez Bermúdez, que diez minutos después, con el ambiente más tranquilo, ordenó que volvieran a trasladar al etarra a la sala.

Los problemas no terminaron. San Sebastián dijo no reconocer a un tribunal "fascista y torturador". Al final, Gómez Bermúdez decidió retirar el micrófono y la traducción a los imputados para evitar las habituales soflamas a favor de ETA.

Al margen de los altercados, la primera sesión por el atentado fallido contra Azca se desarrolló con normalidad. Comparecieron como testigos 18 guardias civiles que participaron en la captura el 6 de enero de 2008 de Portu y Sarasola en la localidad guipuzcoana de Mondragón. Uno de los agentes, que participó en el interrogatorio de Sarasola, aseguró que la declaración del etarra tuvo lugar "con todas las garantías" y que su confesión sirvió a los investigadores para saber de los planes, hasta entonces desconocidos, de volar el centro financiero en vísperas de las pasadas elecciones generales y de la participación del talde en el atentado de la T-4 en diciembre de 2006. "La confesión nos permitió dilucidar una serie de atentados sobre los que no teníamos conocimiento de quiénes habían participado", insistió.

Los funcionarios que participaron en el arresto confirmaron que las detenciones fueron "violentas" porque los dos etarras ofrecieron "resistencia y gran agresividad". La vista proseguirá hoy, última sesión de este juicio.

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