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Nacional

TRECE MUERTOS EN CASTELLDEFELS

Las familias de las víctimas estudian denunciar

Los testigos aseguran que el Alaris que causó la tragedia iba sin luces al entrar en el apeadero de Castelldefels.

Una mujer observa las vías donde el miércoles por la noche fueron atropellados los jóvenes.
Las familias de las víctimas estudian denunciar
MARTA PéREZ/EFE

Un día después de la tragedia, las incógnitas en torno a las causas del accidente se sucedían como alternativa o como complemento a la versión oficial que atribuye a una imprudencia la muerte de 13 jóvenes en Castelldefels. Imprudencia y temeridad, sí y mucha, pero hay voces que apuntan que quizá sea necesario revisar las instalaciones y los protocolos de seguridad.

"Si las cuatro investigaciones que hay en marcha concluyen que hace falta extremar las medidas, se hará", dijo ayer Víctor Morlán, secretario de Estado de Infraestructuras. "Otra cosa es si, en días de elevada concurrencia, tal vez hace falta reforzar medidas de seguridad o de advertencia", afirmó Joaquim Nadal, consejero catalán de Infraestructuras, saliendo al paso de las críticas vertidas por los usuarios y testigos del siniestro. El cónsul general de Ecuador en Barcelona, Freddy Arellano, fue más allá de la mera denuncia pública y anunció que los familiares de las víctimas estudian emprender acciones legales contra los responsables de la estación porque creen que el paso elevado debía haber estado abierto para evitar el colapso.

La remodelación de la estación se inauguró en octubre de 2009. Una de sus principales mejoras consistió en construir un paso subterráneo de 21,5 metros de longitud y más de tres de ancho que permitió cerrar el paso elevado de hormigón que atraviesa las vías. Esta plataforma se cerró al público. Muchos de los testigos alertaron de que, como solo acudían a este lugar una vez al año, desconocían el cambio de uso de este paso. Los vecinos de la zona señalan que se ha cerrado porque muchos usuarios utilizaban el paso elevado para colarse al tren sin pasar por los tornos y sin la previa validación del billete reglamentaria. Además, relatan que se había cerrado ante el aumento de suicidios perpetrados desde allí.

Nuria Merín es psicóloga y vive cerca de la estación. "La reforma fue un intento de evitar todo eso. Cada día que cojo el tren, veo gente pasando las vías solo para ahorrarse bajar unas escaleras, andar 21 metros y volver a subir otras escaleras".

Otra de las dudas que asaltan a la población es saber si el tren avisó de que estaba a punto de pasar. Hay versiones contradictorias. Varios testigos aseguran que no fue así, mientras las fuentes oficiales replican que sí lo hizo, a pesar de que no es obligatorio.

Nuria Merín tiene su propia su versión. "Las viviendas que hay en los alrededores del apeadero se construyeron después de la estación, pero los vecinos reclamaron que a partir de las diez de la noche los trenes no pitaran ni dieran las luces", señaló. "Eso se suele cumplir y creo que el miércoles no hicieron excepción. Es posible que el tren pitara cuando vio que tenía la vía llena de gente", añadió.

El hecho de que el convoy llevara o no luces fue otro de los aspectos que se puso ayer en duda. En este caso, Renfe no albergó duda alguna y aseguró que el servicio entre Alicante y Barcelona llevaba en marcha los focos que está obligado a activar. Algunos testigos, como Carolina Simbaña, lo niegan. Ella estaba entre la treintena de jóvenes que cruzó la vía a pie. "Cuando bajamos del tren, miré a ver si había alguien. Esperé a que se fuera nuestro tren, no había luz en la estación, no se oía nada, así que bajé a las vías, crucé, subí al andén y cuando me di media vuelta el tren estaba pasando justo detrás de mí", relató ayer.

Hay quien denuncia además que no había suficiente personal en la estación. Todo apunta a que no había ni un solo trabajador de Renfe en la estación en el momento del accidente, a pesar de que el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, aseguró en su comparecencia pública que había gente trabajando dentro.

A las 23.30, siete minutos después del suceso, comenzaba a trabajar un equipo de seguridad de 12 personas. "Desconocíamos que había paso subterráneo, no había seguridad, nadie nos dijo por dónde debíamos cruzar, nadie nos decía cómo salir. El tren llegó sin pitar y nos impactó", relató Carlos, ecuatoriano, que tiene un brazo roto y ha perdido a su hermano.

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