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ETA

La salida de la cárcel de De Juana causa protestas e indignación

El etarra no regresó a San Sebastián pero envió una carta de apoyo a los presos de la banda. En el barrio donde tiene previsto vivir, el terrorista tiene como vecinos a siete víctimas de ETA. Ante el impago de las indemnizaciones a las víctimas, la Fiscalía pidió el embargo preventivo del piso de San Sebastián.

La indignación de las víctimas del terrorismo salió ayer a la calle al tiempo que lo hacía el etarra José Ignacio de Juana Chaos después de 21 años en prisión y tras 25 asesinatos a sus espaldas, quien optó por no regresar, de momento, a su casa de San Sebastián para evitar la expectación mediática que allí le esperaba.

 

El ex dirigente de ETA salió por la puerta de la cárcel de Aranjuez (Madrid) a las siete y media de la mañana tras cumplir una última condena de tres años por un delito de amenazas y lo hizo acompañado por su esposa Irati Aranzabal, con la que se casó en el penal, y sus dos abogados, Jone Goirizelaia y Álvaro Reizabal.

Se le esperaba en San Sebastián, pero finalmente decidió no acudir para evitar lo que él ha calificado de "circo mediático" y así se lo transmitió a los simpatizantes que habían organizado un acto de recibimiento a mediodía en la parte vieja de la capital guipuzcoana, a los que ha hecho llegar una carta que se leyó en voz alta.

En ella, el etarra, que nunca ha mostrado el menor arrepentimiento por sus crímenes, dio su apoyo público a los presos de ETA y denunció el "estado de excepción" al que Francia y España tienen sometido al "independentismo vasco" sólo siete horas después de abandonar la prisión madrileña de Aranjuez.

Ignacio de Juana vivirá en una casa de la avenida Carlos I de San Sebastián. Una calle en la que tiene como vecinos a siete víctimas de ETA. En el piso de arriba vive la viuda de un comandante asesinado por ETA.

Humillación de las víctimas

 

A apenas 40 metros de la vivienda, reside la madre del policía municipal Joseba Pagaza, asesinado hace ahora cinco años. También tiene como vecino a Julio Iglesias Zamora, el industrial secuestrado en 1996 y que estuvo 116 días en manos de los terroristas.

Esta situación ha indignado a las asociaciónes de víctimas que ayer convocaron actos de protesta en varios puntos de España, los principales en Madrid y San Sebastián. "El Gobierno podía haber hecho algo más", llegó a decir Juan Antonio García Casquero, presidente de la AVT en relación a la excarcelación del etarra.

La principal demanda de las víctimas es el cambio de las leyes para que respondan a la sensibilidad de los ciudadanos ante este tipo de casos.

De la pena de 21 años, el etarra cumplió 18 años de un máximo de 30 que establecía el anterior Código Penal de 1973, ya que se benefició de varias redenciones por su "rendimiento intelectual" y los títulos universitarios obtenidos en la cárcel y cuya legitimidad se está investigando tras varias denuncias.

Investigación del patrimonio

 

De Juana fue condenado a más de 3.000 años por el asesinato de 25 personas: 17 guardias civiles, cinco militares, un soldado, un policía nacional y un ciudadano estadounidense que "pasaba por allí". En 2005 fue condenado a otros tres años de cárcel por amenazas contra cinco responsables de Prisiones en artículos publicados en Gara.

Al ex dirigente de ETA aún le queda por cumplir con las indemnizaciones que tiene que pagar a sus víctimas y, por ello, la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó hace dos semanas el embargo preventivo "fulminante" de su vivienda, en el barrio de Amara de San Sebastián, que está a nombre de su esposa.

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