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TERRORISMO

La Policía sólo apunta a la Policía en el chivatazo a ETA

Miles de páginas y un solo sospechoso. Tras tres años y medio de investigaciones, la Policía sólo llegó a una conclusión sobre el chivatazo a ETA: fueron uno o varios agentes del propio cuerpo quienes alertaron en mayo de 2006 a los extorsionadores de la organización terrorista de que las fuerzas de seguridad seguían sus pasos.

Según informaron este lunes fuentes judiciales, jurídicas y policiales, la hipótesis de la delación policial, a la que la Fiscalía no da crédito, es la única que figura en los 14 tomos de la causa que instruye Baltasar Garzón y que el Ministro Público quiere cerrar por falta de autor conocido.

La Policía llegó a la convicción de que el chivato estaba en la propia institución a los pocos meses de comenzar la investigación.

Cinco agentes diferentes firmaron el atestado 376/06, incorporado a la causa en 2006. Este informe, han revelado fuentes conocedoras del caso, se basa en el rastreo de todas las llamadas desde teléfonos móviles realizadas la mañana del 4 de mayo de 2006. Estas llamadas tuvieron la cobertura de antenas españolas y francesas de Behobia, en las cercanías de Irún y donde se ubica el Bar Faisán, supuesto centro neurálgico de la red de extorsión que era investigada.

Los investigadores pusieron el foco en sus compañeros -relata el informe- tras descubrir una llamada sobre las 11 horas en la que el jefe superior de Policía del País Vasco llama a un inspector de la lucha antiterrorista de Vitoria. La Fiscalía sostiene que ambos, que no niegan que existiera esa llamada, tenían coartada porque el inspector se iba a reunir con un confidente de ETA en la zona.

Concatenación

Sin embargo, el atestado policial pone en relación directa esa llamada con otra concatenación de llamadas inmediatamente anteriores y posteriores entre una responsable de la Sección de Análisis de la Brigada ds únicos agentes que han investigado el chivatazo llegan a una sola hipótesis de trabajo: el inspector, por orden del jefe superior del País Vasco, es la persona que entrega al jefe de la trama etarra, Joseba Elosúa, un teléfono con tarjeta de prepago.

El jefe de la Policía en Euskadi sería la persona que llamó a ese teléfono para dar el chivatazo por instrucciones de García Hidalgo, siempre según la tesis de los investigadores que obra en el sumario y que la Fiscalía no acepta por considerarla una mera conjetura sin "aval probatorio".

La entrega del móvil de la delación se hizo en el propio bar Faisán, propiedad de Elosúa. Es más, el atestado apunta como hipótesis que el inspector había intentado entregar el móvil al miembro del aparato de extorsión etarra media hora antes del chivatazo en las inmediaciones de su propio domicilio. El inspector habría desvelado su posición en una llamada a la que dio cobertura una antena cercana a la vivienda de Elosúa.

A pesar de que durante dos años se intervino los teléfonos del jefe, del director y del inspector, los agentes nunca lograron una prueba incriminatoria. Ninguno de los tres habló nunca del tema por teléfono y los tres negaron haber tomando parte en esa delación al declarar como imputados, por lo que el Ministerio Público insiste en pedir el archivo de la causa por falta de autor conocido.

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