Despliega el menú
Nacional
Suscríbete

FINANCIACIÓN AUTONÓMICA

La financiación autonómica pone al Gobierno contra las cuerdas

CiU tiene en sus manos que Zapatero explique en el Congreso la crisis con Cataluña.

La financiación autonómica ha terminado por amargar las vacaciones estivales del Gobierno. El PP se ha sumado a la ofensiva de las fuerzas catalanas y está dispuesto a respaldar la próxima semana una petición de Iniciativa per Catalunya y Esquerra Republicana para que el presidente del Gobierno explique en un pleno extraordinario del Congreso la marcha de las negociaciones.

La decisión está en manos de CiU, que soporta todo tipo de presiones para que secunde la solicitud, pero que duda en dar el paso porque supondría romper el marco de la bilateralidad en las tratativas, una vieja aspiración catalana.

Empezó como una simple piedra en el zapato, pero el futuro modelo de financiación se ha convertido en todo un quebradero de cabeza para el Ejecutivo por la rotunda negativa de las formaciones catalanas, incluido el hermano PSC, a aceptar su propuesta.

El enfrentamiento amenaza con ahondar la precariedad parlamentaria del Gobierno cuando apenas han transcurrido cuatro meses de la legislatura y con la crucial negociación de los Presupuestos del Estado para 2009 a la vuelta de la esquina. Ante este panorama, el PP creyó haber encontrado un nuevo flanco, además del de la crisis económica, para desgastar a Zapatero y solicitó el lunes la celebración de un pleno extraordinario en el Congreso para que el jefe del Ejecutivo explique los criterios del futuro modelo de financiación.

La iniciativa popular, sin embargo, parecía abocada al fracaso en la votación de la Diputación Permanente de la Cámara Baja que debe celebrarse el 20 de agosto porque CiU se negó a secundarla con el argumento de que no era "seria" y solo buscaba debilitar a los socialistas sin resolver el fondo del asunto, la financiación. Además, apuntaron desde la federación catalana, se sacaba la negociación del marco bilateral Estado-Generalitat, que es el escenario natural de acuerdo al "Estatut" para ese tipo de conversaciones.

La posición de CiU era vital para que el Gobierno abortara las pretensiones de la oposición puesto que la Diputación Permanente cuenta con 51 miembros, de los que 24 son socialistas, 19 del PP, y el resto de los grupos tienen dos representantes cada uno. Una negativa del PSOE y de los nacionalistas catalanes, a los que se sumaría casi con seguridad el PNV, permitía derrotar la propuesta del PP.

Pero Iniciativa y Esquerra, guiadas por otros objetivos, salieron en auxilio de los populares. Ambas formaciones, que comparten grupo parlamentario, presentaron ayer, con el respaldo del Grupo Mixto, una petición para que Zapatero comparezca en el Congreso para explicar "el incumplimiento" del Estatuto catalán en materia de financiación, puesto que esa norma establece que debía haber un acuerdo sobre la materia entre el Gobierno y la Generalitat antes del pasado 9 de agosto.

El PP hizo abstracción de su rechazo frontal a la ley de autogobierno catalán -la tiene recurrida ante el Tribunal Constitucional- y dejó entrever que apoyará la petición de los dos socios menores del tripartito catalán pese a que sus postulados están en las antípodas. La portavoz de los populares en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, subrayó que "lo esencial" no es que salga adelante su propuesta, sino que Zapatero dé explicaciones y ponga "las cartas boca arriba" en el Congreso.

CiU, entretanto, también modificó su postura inicial contraria a la petición del PP y señaló que "no se opondrá" a la propuesta de Iniciativa y ERC; en palabras del diputado Josep Sánchez-Llibre, "respetará las voluntades de las formaciones catalanas".

Baza de la abstención

Los nacionalistas catalanes se sitúan así cerca del voto a favor, aunque siempre podrían jugar la baza de la abstención. Un viraje lógico porque sería de difícil explicación en Cataluña la ruptura del frente común con la Generalitat ante el Ejecutivo de Zapatero. El camino que trace la federación catalana será seguido por el PNV, ajeno a las controversias de la financiación por el régimen foral de Euskadi, pero que suele secundar a sus socios catalanes.

Así las cosas, el PSOE no tiene más remedio que dirigir su mirada hacia el Mixto, ya que solo necesita el apoyo de un grupo para vetar la petición de comparecencia de Zapatero. Sus 24 votos, más los dos de cualquier otra formación, garantizan la mayoría absoluta de 26 en la Diputación Permanente.

Etiquetas