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ESTADO AUTONÓMICO

La España plural está a salvo de la recentralización, según los partidos mayoritarios

Aznar desató la polémica al tildar de "inviable" el modelo, pero ni Rajoy ni Zapatero hablan de devolver competenciasLos nacionalistas vascos apuestan por un sistema "de libre adhesión de naciones".

Pinganillos para traducir las lenguas cooficiales en el Senado, la cámara más territorial.
La España plural está a salvo de la recentralización, según los partidos mayoritarios
MANUEL H. DE LEóN/EFE

Las palabras de José María Aznar sobre la "inviabilidad" del actual Estado de las Autonomías en España abrieron el pasado 14 de enero la caja de los truenos y generaron una nueva polémica en el ámbito político español tres décadas después de crearse el Estado de las autonomías. Mientras el PSOE criticó la opinión de Aznar y los representantes de las comunidades rechazaron cualquier paso atrás en el sistema autonómico, convencidos de que el actual modelo de Estado ha permitido el desarrollo económico y social del país, el PP justificó las declaraciones del que fuera su líder máximo, aunque Mariano Rajoy no tardó en matizarlas. Y es que el ex presidente del Gobierno dejó sentado que, sin una reforma de la actual configuración del Estado, España no podrá salir de la "situación límite" en la que vive y que describió como la de "un país intervenido de hecho" sobre el que discuten "si lo va a ser de derecho".

Aznar alertó del peligro no ya político, sino económico, que entraña la "debilidad" del Estado, que, según insistió, "tiene que ser en alguna medida reformado" no solo "en cuanto al gasto", sino también con respecto a la "ordenación" de competencias y duplicidades. "España no puede sostener diecisiete instituciones que hacen las mismas cosas", afirmó. "Nuestro Estado, tal como está configurado, es políticamente no viable y financieramente absolutamente inviable", añadió, en presencia de la secretaria general de la formación. María Dolores de Cospedal corroboró que el PP le pondría "el cascabel al gato" y reformaría el Estado autonómico.

Mariano Rajoy, sin embargo, no se dio por aludido y se limitó a recordar que su partido es la casa de todos aquellos que crean en un Estado de las Autonomías y en un Gobierno central "que hagan las cosas razonable y sensatamente". Trató así de restar importancia a las declaraciones de su predecesor y recordó que el Estado autonómico existe porque los españoles lo decidieron en 1978 al aprobar la Carta Magna. Añadió que en estos treinta años ha habido "cosas muy buenas", como "reconocer la singularidad de una España plural" o "acercar la administración a la gente". Por eso, insistió en que "no se trata ahora de enmendar a la totalidad el Estado autonómico".

Desde el Gobierno, el primero en reaccionar fue el ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, al adelantar que el PSOE planteará en su programa electoral para las autonómicas y municipales vías para armonizar y evitar duplicidades entre comunidades, pero dejó claro que no prevé cambiar el modelo autonómico y, mucho menos, "recentralizar" el Estado. Es más, consideró que se equivocan los que piden un cambio de modelo.

"Lealtad" del Gobierno

Pero, sin duda, la aparición más esperada fue la de José Luis Rodríguez Zapatero, quien proclamó el miércoles en el Senado su "lealtad", la de su Ejecutivo y la del PSOE con el modelo autonómico y para defender su "idoneidad", "eficacia" y "vigencia", pero también para reclamar a todos los gobiernos regionales la necesidad de ser "austeros" en el gasto y aumentar la "eficiencia" de la gestión.

El objetivo era zanjar las especulaciones y temores desatados, especialmente en Cataluña, por la apertura de este debate. Zapatero se esforzó en dejar claro que la reflexión socialista ni plantea la reforma del Estado autonómico ni mucho menos la limitación de las competencias, que, según recordó, se han visto ampliadas en los últimos seis años con los estatutos de última generación aprobados con el apoyo de su partido.

Pero tampoco dejó pasar la oportunidad de lanzar un segundo mensaje, el de que en tiempos de crisis es necesario "un esfuerzo conjunto y exigente de la gestión de los asuntos públicos con mayor austeridad y eficacia" para reducir los déficits. Dos días antes, en una entrevista con el diario económico 'Financial Times', Zapatero aseguró que el Gobierno actuará si es preciso para mantener a raya a las comunidades que no se atengan a sus compromisos de austeridad.

En este cruce de órdagos y promesas participó también CiU, aludido por las declaraciones del presidente del Gobierno sobre el techo de gasto, ya que Cataluña es, precisamente, la comunidad más endeudada. El secretario general de la formación, Josep Antoni Duran i Lleida, animó al PSOE y al PP a plantearse si no habría que reducir el número de autonomías. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, llegó a advertir de que las relaciones entre Cataluña y España se instalarían en un "punto sin retorno" si el Gobierno prohibiera a Cataluña emitir más deuda.

En el País Vasco, también el PNV entró al trapo. El portavoz nacionalista, Joseba Egibar, defendió que, si el modelo autonómico "ha quebrado", se abre una oportunidad de ir hacia otro sistema fundamentado en "la libre adhesión de naciones", para que Euskadi, Cataluña y, en su caso, dijo, Galicia, "encuentren su equilibrio en esta estructura política llamada Estado español". Mientras tanto, nadie le pone el cascabel al gato.

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