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ETA

La cúpula de ETA, dirigida por el jefe del 'aparato político', mantiene reuniones mensuales

Agentes antiterroristas galos testifican en el juicio contra el etarra 'Susper', en París.

El comité ejecutivo de ETA se suele reunir con periodicidad mensual y generalmente está liderado por el jefe del aparato político, según revelaron este martes policías antiterroristas franceses en el juicio que se sigue en París contra el ex dirigente de la banda Ibon Fernández Iradi, 'Susper', y cuatro presuntos activistas. En la segunda jornada del proceso, el presidente de la Sala Especial de lo Criminal dio lectura a las declaraciones prestadas ante la policía española por cinco empresarios extorsionados cuyas fichas aparecieron en el cuartel general del aparato militar en Tarbes a finales de 2002.

Los capitanes de la Subdirección Antiterrorista (SDAT) de la Policía Judicial francesa Stéphane Durey y Laurent Hury coincidieron en valorar que la primera detención de 'Susper' en Tarbes marcó un hito en la lucha contra ETA. "Las detenciones practicadas el 19 de diciembre de 2002 desestabilizaron el aparato militar y sus actividades clandestinas en Francia y España. La importante documentación intervenida nos permitió avanzar en el conocimiento de ETA", analizó Hury.

Durey, también destinado en la 'sección vasca' de la SDAT, subrayó que en ETA "hay un antes y un después de Tarbes a nivel organizativo". En concreto, el aparato militar fue reestructurado mediante un nuevo reparto de competencias en su seno con la finalidad de "limitar los efectos de las nuevas detenciones, frenar la hemorragia y crear estructuras autónomas estancas". Una de las novedades fue la instauración de una célula de coordinación, denominada 'Tropa', entre los responsables de los cinco subaparatos resultantes del organigrama actualizado.

Órgano colegiado

Los jefes de los distintos aparatos son miembros de pleno derecho del comité ejecutivo, máximo órgano colegiado de decisión, que "normalmente" celebra reuniones "una vez al mes", explicó Durey. Antes había señalado que los clandestinos de ETA han adoptado las "comunicaciones por Internet y por mensajería electrónica para evitar el uso del teléfono con el que saben que pueden ser detectados".

Los 'papeles de Susper' permitieron descubrir que ETA tenía censados en noviembre de 2002 a 1.031 militantes, de los que la mitad (514) estaban entonces encarcelados. De los otros 517, 271 se encontraban encuadrados en el aparato militar, 61 en el logístico y 21 en la reserva.

El presupuesto de funcionamiento rondaba los dos millones de euros y presentaba déficit contable, lo que hace suponer a los expertos la existencia de un 'tesoro de guerra', es decir, dinero en efectivo oculto en algún zulo.

El otro gran descubrimiento realizado en Tarbes fue la existencia de los 'secuestros express', expeditivo método de cobro del 'impuesto revolucionario' del que hasta entonces no se tenía noticia. El manual de instrucciones, leído por el juez Francis Debons, indica a los militantes que digan a la víctima que ha sido secuestrada en razón de sus medios financieros, que la conduzcan al monte o a un lugar apartado y le hagan firmar un compromiso de pago en fecha de su elección para ser dejada en libertad. Deben decirle: "La conclusión depende de ti. Tienes que llevar el dinero en persona, tú y nadie más. También guardar silencio y no decir nada a la policía. Si no, serás objetivo militar prioritario de ETA".

El magistrado también leyó atestados de los interrogatorios policiales practicados mediante comisión rogatoria internacional a quince empresarios a quienes se exigieron sumas de 180.000 a medio millón de euros. Todos los extorsionados aseguraron que no habían pagado nada y algunos entregaron las cartas recibidas. En uno de los casos la misiva solicitaba en tono cordial una "contribución económica a la causa" y dejaba en manos del destinatario -visiblemente, un simpatizante- el importe y los plazos, aunque sugería una suma de 3.000 euros al año.

Sumario leído

Otro de los documentos sumariales leídos en audiencia pública fue la autocrítica de 'Susper' en la que explicaba a la ejecutiva que su compañera, Beltzane Obanos, era una "militante novata" que llevaba encima una agenda con los teléfonos de los caseros a los que había alquilado varias viviendas. Recién evadido de la comisaría de Bayona, explicaba a un dirigente para que le fueran a buscar: "Estoy en la casa donde escuchábamos la canción 'Ese toro enamorado de la Luna'".

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