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JUSTICIA

Imputan al padre del niño al que mató un pitbull

La Guardia Civil ha imputado al padre del menor muerto en Pazos de Borbén (Pontevedra) por un delito de homicidio imprudente, al considerar que "no tomó las medidas de seguridad pertinentes siendo propietario de un perro considerado potencialmente peligroso". Según fuentes del instituto armado, la imputación de este delito a Óscar R. R., padre del niño de 23 meses que falleció el pasado fin de semana al ser atacado por un pitbull, se basa en indicios de que este joven "cometió una imprudencia grave por no adoptar las precauciones debidas" con respecto al can.

Las mismas fuentes precisan que el perro sí contaba con el seguro de responsabilidad civil obligatorio en el caso de razas potencialmente peligrosas, al tiempo que matizan que, en todo caso, la imputación hecha por la Guardia Civil "puede ser corregida, matizada o modificada" por el Juzgado de Instrucción número 1 de Redondela.

El padre del menor está en libertad, tras prestar declaración ante las autoridades policiales -también declararon la madre y los abuelos, en cuya finca tuvo lugar el trágico incidente-, a la espera de ser citado por el juzgado.

Por su parte, el alcalde de Pazos de Borbén, Andrés Iglesias, pide "prudencia" en las valoraciones de esta imputación, ya que se trata de "un asunto muy delicado". De hecho, recuerda que las declaraciones de los familiares del niño se retrasaron unos días, precisamente "para darles un tiempo porque estaban destrozados".

Las organizaciones en defensa de los animales insisten en la necesidad de adecuar las razas de los perros a las condiciones de la vivienda y del tipo de vida familiar, al tiempo que lamentan la muerte del menor de dos años el pasado fin de semana en un municipio de Pontevedra tras ser atacado por un perro pitbull de la familia.

En ese sentido, el portavoz de la Asociación Nacional de Defensa de los Animales, Alberto Díez, recuerda que "no todas las razas sirven para cualquier condición familiar". Así, explicó que los perros "mal llamados peligrosos" necesitan más espacio que otros, un espacio determinado; no pueden permanecer "mucho tiempo solos" sino que precisan de compañía y supervisión porque si no pueden desarrollar comportamientos peligrosos. Añadió que los perros de guarda, en general, tienen un sentido de la propiedad más desarrollado que otras razas y que, cuando hay un niño, lo ven como un potencial competidor.

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