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TERRORISMO

Francia pone en alerta sus polvorines ante la amenaza de ETA

Los depósitos de armas y explosivos de Francia se encuentran en situación de alerta ante el riesgo de atracos por parte de ETA para reabastecer sus arsenales. Las autoridades galas, que consideran la amenaza elevada, han extremado incluso la vigilancia de las armerías de los propios servicios de policía y gendarmería.

La señal de alarma al conjunto de las Fuerzas de Seguridad francesas ha sido lanzada por la Unidad de Coordinación de la Lucha Antiterrorista (UCLAT), dependiente de la Dirección General de la Policía Nacional. "Los servicios especializados de investigación llaman nuestra atención sobre el riesgo actual elevado de robos a mano armada susceptibles de ser perpetrados por organizaciones con intenciones terroristas contra armerías y depósitos de municiones", señala una nota confidencial dada a conocer por el diario 'Le Parisien'.

El escrito, firmado por un alto funcionario policial, cita como objetivos potenciales los "depósitos de explosivos industriales, las plantas de fabricación y de almacenamiento de productos químicos necesarios para fabricar sustancias explosivas así como las armerías y los clubes de tiro". "Los gerentes de estos establecimientos deben ser contactados para ser incitados a redoblar la vigilancia", añade el texto, que insiste en la necesidad de que también denuncien de manera sistemática "todo elemento sospechoso".

Aunque la nota no menciona expresamente ninguna sigla, fuentes antiterroristas precisaron que la alerta policial está enfocada a ETA ante el temor a que intente recomponer las reservas diezmadas en agosto por la actuación combinada de las policías francesa y española. En una operación conjunta saldada con el desmantelamiento de catorce zulos en el sur de Francia, se confiscaron más de 850 kilos de nitrato, 26 de pentrita, 15 de aluminio en polvo, 12 litros de nitrometano y 700 metros de cordón detonante.

En los escondites, diseminados en zonas próximas a la frontera con España, también se descubrieron 13.000 proyectiles de diferentes calibres, más de 300 detonadores, quince bombas-lapa y seis silenciadores. Los hallazgos fueron consecutivos a los arrestos el 19 de agosto en los Alpes franceses de Aitzol Etxaburu, Alberto Matxain y Andoni Sarasola.

Cuatro meses antes, a mediados de abril, había sido detenida Itxaso Legorburu cerca de una armería de un pueblo del centro de Francia en compañía de un cómplice que pudo darse a la fuga. El dueño sospechó de ellos porque merodeaban por el establecimiento a pesar de tratarse del día en el que el comercio cierra al público.

La voz de alarma coincide con el décimo aniversario del robo de 7.725 kilos de dinamita en un polvorín de la empresa Titanite SA situado en Plévin (Bretaña), el 28 de setiembre de 1999. Tras la sustracción de otros 1.650 kilos de dinamita en almacenes de la misma firma cercanos a Grenoble, el Gobierno francés encargó en marzo de 2001 a una comisión interministerial un informe de evaluación sobre la seguridad de ese tipo de instalaciones.

A raíz de ese estudio, en setiembre de 2005 fueron promulgados tres decretos que refuerzan la reglamentación y el control de la custodia y el transporte de explosivos por parte de empresas privadas. Desde hace cuatro años la policía y la gendarmería deben ser informados de todos los detalles sobre los depósitos y los desplazamientos de explosivos y municiones. En estos últimos diez años los comandos de ETA se han apoderado de casi quince toneladas de explosivos en asaltos, a menudo con toma de rehenes, cometidos en Francia.

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