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TERRORISMO

ETA muestra su estilo más torpe

La bisoñez de los integrantes de los últimos comandos propicia errores infantiles, desde un atentado reivindicado con un móvil particular hasta la publicación de cuentas en Facebook sin perfil restringido, que han dado una avalancha de información a las fuerzas de seguridad.

La Policía examina el coche en el que viajaban los etarras detenidos en Gerona.
ETA muestra su estilo más torpe
Robin Townsend/efe

Trapicheos con drogas, móviles privados para reivindicar atentados, redes sociales en Internet, canutos, borracheras publicitadas en la red, utilización de los coches de papá o mamá, cursillos de horas para obtener el 'carné' de terrorista... "ETA vive su momento más naif, pero eso no quiere decir que haya dejado de ser, ni mucho menos, un peligro", reconocen los mandos de la Guardia Civil, que todavía se frotan las manos por los "errores de adolescentes novatos" de los etarras detenidos en la última semana, que han dado "paladas de información y de nombres.

 

El fenómeno, sin embargo, no es nuevo. Era ya bien conocido por las fuerzas de seguridad, que llevan explotando desde hace cuatro años, desde la última tregua, la bisoñez de las nuevas incorporaciones. "¿O hay alguien tan estúpido de creer que no vamos a tener bajo la lupa a los 43 'amigos' del Facebook de Rosales?", apunta uno de los mandos de la Guardia Civil, que recuerda que el etarra ni siquiera se había molestado en restringir la entrada en su perfil.

 

Lo de Facebook comienza a ser preocupante para la dirección de ETA. Una de las activistas arrestadas por la Ertzaintza en la operación del pasado mes, Olaitz Lame, conductora de 'lanzaderas' de coches-bomba y con supuesta experiencia, no se resistió a la tentación de abrir una cuenta en la red y 'regalar' a las fuerzas de seguridad otros listados de nombres de lo "más interesante".

'Exilio' en Jaca

El comando al que pertenecía Lame, el Kresala, pasará a los anales de la historia terrorista por su surrealismo. El jefe del talde, Aitzol Etxaburu, reivindicó con su propio teléfono uno de los atentados, el rastro permitió su detención y el seguimiento del comando. Uno de sus hombres de confianza, Igor Martin, chuleaba en su pueblo, Ondarroa, de ser de ETA y la banda le obligó a 'exiliarse' en Jaca. Y otro lugarteniente, Javier Zubizarreta, militante antitaurino, ha tenido el privilegio de convertirse en el primer etarra que sale de la Audiencia Nacional acusado, además, de tráfico de drogas por tener en su poder 39 bolsitas de cocaína. La afición a los estupefacientes entre los nuevos 'gudaris' es creciente. El terrorista ciclista, la esperanza de ETA para reactivar comandos en España, se motivaba para pedalear con la marihuana que le incautaron junto a la pistola.

'Kantadas'

Quizás la explicación de tanta inexperiencia es que el comando Kresala tuvo como toda formación un cursillo exprés en Francia de unas horas con el que se suponía que ya tenían preparación para atacar aeropuertos y oleoductos. Lo mismo ocurrió con el talde Nafarroa, desarticulado por la policía en noviembre de 2008 antes siquiera de intentar atentar. Sus dos jefes, Aurken Sola y Xabier Rey, se sacaron el título de terrorista en un 'máster' acelerado de un día que el ex jefe de ETA 'Txeroki' impartió en Hendaya.

 

La 'kantada' -como denomina ETA a las meteduras de pata de sus militantes- de Etxaburu y su teléfono particular ha hecho que la dirección terrorista trate a sus comandos como a niños y entrega a sus miembros los móviles con pegatinas, según el atentado a reivindicar. Así se comprobó con los etarras huidos este mes -Andoni Zengotitabengoa y Oier Gómez- tras el hallazgo de la casa de Óbidos, en Portugal, que tenían un 'post it' en cada móvil para reivindicar atentados en Madrid y Cádiz.

 

Los movimientos de ETA en Portugal no eran desde luego muy discretos: Iratxe Yañez, 'lanzadera' de la furgoneta cargada de explosivos con destino a ese país, llevaba el pasaporte de Zengotitabengoa, lo que permitió su identificación antes de conocer la existencia de la casa de Óbidos. Tampoco los 'etarras' de la vivienda eran ejemplo de precaución: al huir se dejaron los ordenadores y los tickets del supermercado.

 

El tema de los vehículos también se ha convertido en una pesadilla para la dirección de de ETA, que insiste una y otra vez a sus militantes que no usen el coche de papá o de mamá. Eso precisamente hizo Asier Larrinaga, que dejó sembrado de explosivos a medio esconder un bosque de Amorebieta en diciembre de 2006.

 

Larrinaga se dio a la fuga en el coche familiar cuando sus propios padres habían denunciado el robo. Este terrorista, además, se dedicó a comprar con su tarjeta de crédito las mochilas que se encontraron en el 'zulo'.

Pero lo de Adur Aristegi y Jon Rosales casi bate todos los récords: pretendían pasar la frontera con su documentación auténtica a pesar de que ambos tenían prohibida la salida de España por estar en libertad bajo fianza. También por los documentos de identidad cayó el etarra Ramón Sagarzazu, que fue detenido en 2007 en la comisaría de Irún cuando fue a renovar el DNI. Lo de Sagarzazu, desde luego, no puede considerarse un error juvenil, era un histórico de la banda con más de 70 años de edad.

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