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ETA montó la bomba en Francia, donde robó la furgoneta hace un mes

La furgoneta utilizada por ETA contra la casa cuartel de Legutiano (lava) fue sustraída el pasado 16 de abril en las proximidades de Limoges (Francia), según fuentes de la lucha antiterrorista. Esto hace pensar a los investigadores que el 'comando Vizcaya' recibió la Citroen Berlingo ya cargada de explosivos y lista para el atentado.

El miembro de ETA que aparcó la furgoneta-bomba a pocos metros de la casa cuartel cubrió su rostro con un pasamontañas que luego ha sido recuperado en el coche que utilizó el comando para huir. Este segundo coche, un Peugeot 306, fue robado el 14 de abril en Berango y escondido durante un mes en algún garaje o local de la infraestructura que tiene el 'comando Vizcaya'.

Así, ETA repite el método utilizado el 10 de septiembre del pasado año en Logroño cuando un fallo en el sistema de ignición evitó que estallase un coche bomba frente a la delegación del Ministerio de Defensa en Logroño. Ese vehículo había sido robado una semana antes en Francia y en su interior apareció una huella de Aitezol Iriondo considerado lugar teniente del jefe de los comandos, Txeroki, y sospechoso de haber participado en el doble crimen de Capbreton.

Otra fábrica de bombas

La principal fábrica de bombas de ETA fue desarticulada el 1 de septiembre en la localidad francesa de Cahors, en una operación en la que fue detenido el máximo responsable de la fabricación de los artefactos, Luis Ignacio Iruretagoyena. Sin embargo, la aparición del coche bomba en Logroño constató que la banda terrorista disponía de más de una fábrica para construir coches bomba.

Tres vehículos

En total, los terroristas utilizaron tres vehículos para cometer el atentado contra la casa cuartel de Legutiano (Álava). La furgoneta Citroen Berlingo, cargada con una importante cantidad de explosivos, tenía las placas de matrículas dobladas.

El segundo vehículo es un Peugeot 306, utilizado para huir del lugar del crimen y que fue encontrado por la Ertzaintza una hora después en una pista forestal del Monte de Urkiola, en Vizcaya. Los terroristas lo habían abandonado con una garrafa de gasolina y una botella adosada, a las que habían sumado un dispositivo de iniciación para provocar su incendio. Sin embargo, el dispositivo falló y los ertzainas encontraron el vehículo intacto.

El Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil inspeccionó minuciosamente el coche en busca de huellas y restos de ADN que permitan identificar a los autores del atentado. Los hallazgos de pasamontañas ya han resultado fundamentales en otras investigaciones por terrorismo y 'kale borroka' ya que suelen guardar restos de saliva de la persona que los ha utilizado y de ahí se puede obtener una muestra de ADN.

Los etarras se arriesgaron a desplazar el Peugeot 306 desde su escondite hasta el lugar del atentado, a pesar de que es un coche cuyo robo había sido denunciado, sin preocuparse por doblar las placas de matrícula. Los investigadores creen que probablemente confiaron en que la noche les facilitaría un desplazamiento discreto y que utilizaron un tercer coche como vehículo 'lanzadera' que les pudiera prevenir de cualquier presencia policial. Este tercer vehículo fue el utilizado para continuar la huida tras abandonar el Peugeot en el Monte Urkiola.

'Modus operandi"

Las cámaras de vigilancia del cuartel que no han resultado dañadas han podido captar algunas de las escenas del atentado, precisaron las fuentes consultadas por Europa Press. Un terrorista aparcó la furgoneta-bomba, activó un temporizador con una cuenta atrás que podría no alcanzar el minuto y corrió al Peugeot 306, donde le esperaba, al menos, otro etarra.

A los pocos segundos de iniciar su huida, se produjo la explosión que costó la vida al guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón, de guardia en la garita de la casa cuartel. El agente del Instituto Armado falleció mientras intentaba alertar de la presencia de un vehículo extraño en las proximidades.

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