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EXTORSIÓN DE ETA

ETA avisa a los empresarios de que la banda sabe que "no tienen problemas" para pagar

En su nueva remesa de cartas afirma que cuenta con datos sobre la situación financiera de cada uno de los chantajeados.

ETA conoce las cuentas de los empresarios a los que extorsiona. O al menos eso es lo que la banda terrorista asegura en la última remesa de cartas de extorsión que ha enviado a los empresarios vascos. En su constante estrategia de chantaje, la banda ha extendido ahora sus redes también a los pequeños y medianos empresarios a los que avisa en sus misivas que cuenta con datos de su situación financiera y que, por tanto, saben que podrán reunir el dinero que les exigen como pago del llamado 'impuesto revolucionario'.

"Según los datos que tenemos, no tiene problemas para reunir ese dinero", afirma ETA en las misivas que en las últimas semanas han recibido muchos empresarios vascos y navarros. Unas cartas en las que la banda demuestra que su aparato de chantaje funciona a pleno rendimiento ya que las envía a su nombre y con los datos correctos de sus domicilios de los empresarios, en contra de lo que sucedía en remesas anteriores en las que ETA enviaba estas cartas a los familiares directos o con errores en las direcciones.

Además, en muchos casos esta carta no es la primera, sino que se trata de un amenazante recordatorio en la que la ETA afirma que ya se dirigió "hace tiempo" al mismo destinatario para pedirle dinero con el fin de sufragar "las grandes necesidades económicas que crea la lucha para la liberación de Euskal Herría". En estos macabros recordatorios ETA señala con exactitud la fecha en la que mandó la primera carta y recrimina a su destinatario que desde entonces no haya dado "ni siquiera un paso" para ponerse en contacto con la banda.

En este punto ETA también reprocha la "falta de voluntad" del receptor de la misiva para pagar el dinero que le piden, a pesar, dicen, "de contar con vías para ello". En este punto los etarras recalcan que la petición que les habían hecho "sigue en vigor" y en este caso sin los 'intereses de demora' que ETA solía añadir a la cantidad inicial. Pero lo que sí añaden estas cartas es una frase con la que la banda da a entender que conoce a la perfección la situación económica de sus chantajeados. "Según los datos con los que cuenta ETA, no tiene ningún problema para reunir ese dinero", dice la carta que da a los empresarios un mes de plazo para pagar la cantidad reclamada.

Resumidas en castellano

Como siempre, la banda exige que el pago se haga con billetes de 20, 50 y 100 euros, para evitar que, con billetes de 500 o 1.000 euros puedan levantarse sospechas al ser utilizados. La carta termina con más amenazas en las que los terroristas avisan que si no han recibido el dinero, ETA decidirá cómo actúa contra los bienes de los extorsionados o contra ellos mismos, que se convertirán en objetivo potencial de la banda si los receptores de la carta denuncian los hechos ante cualquier cuerpo policial.

Pero además, y para asegurar que su chantaje llega a 'todos los públicos', los terroristas no tiene reparos en añadir, en la parte final de folio, una parte en castellano, en la que resumen el contenido de la misiva que está escrita en euskera. Un resumen contiene los datos fundamentales del chantaje terrorista: la cantidad, el plazo para pagarla, el tamaño de los billetes y la amenaza de convertirse en objetivo de ETA.

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