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ADIÓS A LA DIVISIÓN INTERNA

El PP zanja las crisis internas y quiere ser ahora ejemplar ante la corrupción

La secretaria general, María Dolores de Cospedal, afirma que tienen "un gran presidente, un gran proyecto y un gran partido" en la inauguración de su convención nacional.

Rajoy escribe en un panel colocado en la sala donde se celebra la convención nacional del PP.
El PP zanja las crisis internas y quiere ser ahora ejemplar ante la corrupción
LLUÍS GENÉ/AFP

El PP intenta dejar atrás las broncas internas y los casos de corrupción que les afectan, pero mientras los dirigentes madrileños hacen esfuerzos por demostrar normalidad, los dirigentes populares no pueden disimular su preocupación ante la deriva del presidente valenciano, Francisco Camps. La presencia de Esperanza Aguirre, Ignacio González y Alberto Ruiz-Gallardón en la primera jornada de la Convención Nacional permitió a María Dolores de Cospedal afirmar que el periodo de las "turbulencias" que vivió el PP "ha pasado". Además, llamó al PP a dar ejemplo para superar el desencanto de los ciudadanos con la política.

 

La secretaria general abrió la cita con una alusión a los problemas que el partido opositor padece con las broncas internas en Madrid, la crisis de Valencia y los coletazos de los casos de corrupción de la trama Gürtel. "Lo que había que superar se ha superado hace mucho tiempo", zanjó De Cospedal, y aseguró que todos los dirigentes se afanan ahora en la defensa del interés general y en consolidar una alternativa de Gobierno "valiente, honesta y responsable".

 

Aguirre acudió a la primera jornada de la convención anual acompañada de casi todo su Gobierno autonómico y se convirtió en una de las estrellas del evento. Su presencia y la de su mano derecha, Ignacio González, quería escenificar la vuelta a casa y un cierto mensaje de que acata la disciplina. Ambos compartieron protagonismo con el alcalde de la capital, que también acaparó buena parte del interés de los asistentes.

 

Heridas "cerradas" y supurantes

González fue el encargado de hacer la profesión de fe que la unidad interna precisaba porque Aguirre y Gallardón guardaron silencio y se negaron a hacer cualquier consideración sobre sus diferencias en público. "Las heridas están cerradas", dijo González ante los micrófonos. "¡Pero cómo supuran!", dijo otro de los incondicionales de Aguirre en voz baja.

 

La número dos del PP hizo grandes elogios del líder del partido y dijo que "la lealtad y honestidad" están representadas por Mariano Rajoy, "un líder sensato, que no engaña a nadie y nunca miente". Además, replicó a las palabras que, en plena crisis interna, lanzó José María Aznar cuando reclamó "un partido, un proyecto y, si es posible, un líder". Ayer, De Cospedal afirmó que el PP tiene "un gran presidente, un gran proyecto y un gran partido". "Tenemos todo lo que necesitamos", añadió en ausencia de Aznar, que no asiste a la convención.

 

Aunque en su discurso no hubo mención alguna a los casos de corrupción, esta preocupación estaba implícita en sus palabras cuando dijo que el PP debe demostrar a los ciudadanos que son "el partido que sabe dar ejemplo cuando ocurren cierto tipo de cosas".

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