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EDITORIAL

El silencio del presidente

Como no podía ser de otra manera, el ataque sufrido por las tropas españolas en Afganistán fue asunto principal en el encuentro de final de verano que mantuvieron el Rey Juan Carlos y el presidente Rodríguez Zapatero en Mallorca. Menos lógico parece el silencio que guardó el presidente tras el despacho con el monarca. La conmoción sufrida por las tres muertes y las circunstancias en que se produjeron requieren más que ese silencio.

ES de esperar que el bajo tono mostrado ayer por el presidente del Gobierno en una de sus escasas comparecencias de este verano no apunte a la tónica general para un otoño que se prevé complicado. El abrupto final del paréntesis vacacional de agosto, con el brutal atentado de Afganistán, ha traído a primer plano el grandísimo riesgo de la misión en ese país. Ayer, Mariano Rajoy conminó al presidente a explicar «toda la verdad» sobre la naturaleza de la presencia española en un terreno donde los talibanes libran una guerra abierta para hacerse con el poder. El palacio de Marivent no era, obviamente, el lugar ni el momento para entrar en detalles. Pero sí se hubieran agradecido unas palabras del presidente justo cuando los españoles han acompañado en su dolor a familiares, amigos y compañeros de los tres fallecidos. Aragón se ha visto golpeado especialmente por la muerte de un vecino de Cuarte, muy apreciado en la localidad. La ministra Chacón reprochó ayer a Rajoy la «utilización» de «la muerte y el dolor» de los militares. Son momentos y circunstancias muy tensas. Pero es evidente que el presidente tiene el deber de explicar a la población el alcance y los riesgos de una misión altamente comprometida.

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