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El PSOE zanja el debate sucesorio y avala a Zapatero como candidato electoral

José Blanco, Leire Pajín y María Teresa Fernández de la Vega afirman que en el partido nadie contempla que el presidente del Gobierno no se presente a las generales de 2012

madrid. El PSOE no podía aguantar más la tensión. La determinación de José Luis Rodríguez Zapatero para mantener en el aire su candidatura a la Presidencia del Gobierno una vez más ha desatado un torrente de especulaciones poco idóneo en un momento tan delicado para los socialistas como el actual. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, el vicesecretario general del partido y ministro de Fomento, José Blanco, y la secretaria de Organización, Leire Pajín, salieron ayer en tromba a atajarlo. "El PSOE -coincidieron- no contempla otra posibilidad más que Zapatero sea el candidato en 2012".

No es que nadie haya tomado la decisión. Desde luego, no en los órganos del partido. Los socialistas saben que la última palabra la tiene el propio jefe del Ejecutivo y saben también que tiene una "fuerte presión familiar" para retirarse ya de un puesto tan absorbente y perturbador para el equilibrio de cualquier hogar. Pero igual de claro tienen que no hay una alternativa a la vista y que, aunque la hubiera, resultaría contraproducente empezar a remover el patio cuando aún quedan más de dos años para la contienda electoral y España se encuentra en plena crisis, no ya económica, sino también, conceden, de credibilidad.

Los dirigentes del PSOE buscaron con sus declaraciones zanjar una cuestión que, a juicio de algunos miembros del partido, solo puede debilitar el liderazgo de un Zapatero que ya está siendo suficientemente azotado desde el exterior. Y trataron de hacerlo antes de que empiecen a salir candidatos y el asunto se descontrole. Es un riesgo poco materializable, según fuentes socialistas, porque no hay nadie con mimbres suficientes como para sustituir al jefe del Ejecutivo que esté dispuesto a hacer ahora un movimiento en falso. Son las quinielas en los mentideros lo que trataron de conjurar.

El líder del partido ha dejado claro que no lo hará. Es más, cada vez que se le pregunta sobre el tema, se limita a pegar una patada hacia delante al asunto y reiterar que se decidirá en el "momento procesal" oportuno, es decir, en 2011. Las dudas sobre su inclinación a no optar a un tercer mandato arreciaron aún así cuando, interrogado al respecto, Blanco repitió también a finales de año el mismo argumento. Él siempre había afirmado que Zapatero era el candidato del PSOE.

El debate, según Pajín, es "falso". "No existe ni en el partido ni en la cabeza del presiente", afirmó. Visto el cariz que están tomando las cosas, sin embargo, no se resistió a repicar lo mismo que a primera hora de la mañana habían lanzado el vicesecretario general, conforme a su antigua estrategia, y Fernández de la Vega en la radio y la televisión públicas: que el partido solo piensa en Zapatero como su candidato a la Moncloa en las próximas generales. "Eso es lo que tenemos pensado", remarcó el ministro de Fomento.

Debate "maledicente"

Las palabras de estos dirigentes, a las que se sumó también el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, tienen una doble intención. Atajar posibles daños a la figura del líder socialista es el primordial. El andaluz afirmó que el debate sobre las intenciones del jefe del Ejecutivo tiene "muy mala leche" es "maledicente, interesado y no viene a cuento".

La otra parte del plan es presionar al presidente del Gobierno para que no se vaya. Fuentes socialistas afirman que, en cualquier caso, Zapatero decidirá en función de la situación en que se encuentre el partido y citan como momento clave el final de la Presidencia de turno de la UE. Si la situación económica sigue siendo negativa y las siglas socialistas continúan devaluándose será difícil, aventuran, que abandone el barco.

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