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Nacional

AUTONÓMICAS

El poder del PSOE, en peligro

Vista del Comité Federal del PSOE celebrado ayer, con Rodríguez Zapatero en el centro.
El poder del PSOE, en peligro
BALLESTEROS/EFE

El poder territorial del PSOE está en peligro. El partido de José Luis Rodríguez Zapatero logró en 2007 la nada despreciable hazaña de poner un pie en los gobiernos de nueve comunidades frente a los seis del PP. Apenas tres años después, las perspectivas no pueden ser más oscuras para los socialistas. Solo uno de sus feudos tradicionales, Extremadura, se salva con claridad de la zozobra general. La reciente encuesta publicada por el Instituto de Estudios Sociales de Andalucía, que augura una histórica victoria para los populares tras 27 años de hegemonía del puño y la rosa, es sintomática.

El lastre del desempleo parece allanar el camino del PP en las urnas. La formación ha experimentado una trasmutación casi alquímica, difícil de comprender en una coyuntura ajena a la crisis económica. En apenas dos años, Mariano Rajoy no solo ha logrado enjugar los cuatro puntos de ventaja que sacó Zapatero en las elecciones generales sino que aparece cinco puntos por delante del PSOE en intención de voto.

Los populares saben que el camino más recto hacia la Moncloa pasa por los comicios del año que viene. Las perspectivas son halagüeñas, pero faltan 16 meses. Sus datos coinciden con los que manejan en la calle de Ferraz. Allí se aferran a que un año, en política, puede ser una eternidad, mas no ocultan su preocupación.

Si de algo se sentían orgullosos los 'zapateristas' era de que su líder había conseguido arrebatar Cataluña y el País Vasco al poder nacionalista. Y ahora, unos meses después de que Galicia volviera a caer en manos del PP, incluso eso se tambalea.

En Euskadi la posición de Patxi López es delicada, pero ni siquiera se ha cumplido un año de su elección. Pese a todo, los partidos ya han puesto en marcha su maquinaria para las municipales y forales de 2011, que servirán como toma de temperatura del cambio. Pero, desde el punto de vista de impacto nacional, la atención se centra primero en Cataluña, porque sus elecciones serán este mismo otoño y porque es un granero de votos fundamental para el PSOE. El PSC de Montilla ya perdió en 2006, pero formó una mayoría con ERC e ICV que ahora se ve muy amenazada.

La amenaza de CiU

Las estimaciones realizadas sobre el último sondeo del Centro de Estudios de Opinión de Cataluña apuntan a que CiU tendrá mayoría suficiente (entre 55 y 57 escaños) para gobernar solo o en coalición. Los socialistas, con 36 o 38 escaños, no encontrarían la forma de llegar a la mayoría absoluta (67). El asunto inquieta en el PSOE, pero hasta cierto punto. Es discutible que el resultado de noviembre vaya a tener traslación nacional. En Cataluña el votante socialista distingue entre autonómicas y generales, y en las últimas se moviliza más.

La fortaleza del proyecto socialista se medirá también en Andalucía. Con ocho millones de habitantes, aporta al Parlamento nacional 61 de sus 350 diputados y de los 169 escaños que logró Zapatero en las elecciones de 2008, más del 20% se los dio esta comunidad. Incluso en el caso de que el descalabro sea insuficiente para que el PP pueda gobernar, existe un lógico temor al efecto rebote sobre los resultados de las generales, sobre todo si, como suele ser habitual, la celebración de unos y otros comicios coincide.

En el cuartel general del PSOE se intenta descafeinar los datos demoscópicos. Dicen que no es la primera vez que el PP andaluz lleva la delantera a dos años de los comicios y que los electores del adversario están muy movilizados. Pero también admiten que existe un fuerte cabreo por elevado índice de paro, cercano al 30%.

Castilla-La Mancha está en las mismas. El suyo es un caso curioso porque pese a tener una sociedad conservadora que en los últimos 27 años solo ha conocido gobiernos socialistas. El vuelco, nada descartable, sería un duro golpe para el PSOE. La designación de la secretaria general popular, María Dolores de Cospedal, como candidata ha aumentado las posibilidades del partido opositor.

La contienda está también ajustada en Baleares, castigada por los escándalos de corrupción. El socialista Francesc Antich se hizo con el feudo popular en 1999, lo perdió en solo una legislatura y lo recuperó de nuevo en 2007 gracias a un aliado tan volátil como Unió Mallorquina. La inestabilidad del pacto hace daño a las perspectivas electorales socialistas.

Las cosas están bastante claras en cinco comunidades. Ni el PSOE ni el PP contemplan que puedan cambiar de signo cuatro plazas populares: la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla y León. Y el único presidente autonómico del PSOE que pisa suelo firme es el extremeño Guillermo Fernández Vara. Rajoy adelantó esta semana que Esperanza Aguirre repetirá como cabeza de lista y nadie duda de que Francisco Camps renovará como presidente valenciano, salvo la "improbable" hecatombe que supondría hallar alguna acusación ineludible contra él en el sumario del caso Gürtel. El PP también confía en seguir gobernando en La Rioja.

En alerta en Aragón y Asturias

En principio, Asturias y Aragón tienen también muchas papeletas para caer, una vez más, del lado socialista. Los análisis de la formación que lidera Rajoy no contemplan siquiera la posibilidad de ganar en el Principado, donde a una larga tradición progresista hay que añadir la falta de sustituto para el presidente regional, Ovidio Sánchez. No obstante, en el PSOE no lo ven tan claro. Dicen que "hay pugna" y que todo dependerá del candidato.

En Aragón el problema es similar. El PP ve al alcance una victoria. Tiene a Luisa Fernanda Rudi, y las encuestan indican que crece en intención de voto a costa del PAR. Los estudios de los socialistas apuntan a que, de continuar Marcelino Iglesias, el PSOE "arrasaría", pero ya anunció su marcha y no hay datos que permitan asegurar que su probable sucesora, la secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia, vaya a heredar sus afectos. Quedan dos comunidades ajenas al poder de los partidos mayoritarios: Canarias y Cantabria. En ambas el PSOE tiene poco que hacer. Quizá el panorama más incierto lo presente Navarra. El PSN se beneficia de la ruptura del PP y UPN y de la futura marcha de Miguel Sanz.

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