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DEFENSA

El número de mujeres oficiales en las Fuerzas Armadas supera el millar

El número de mujeres con rango de oficial que prestan servicio en los Ejércitos de Tierra y Aire y la Armada supera el millar. Son 1.026, de las que 144 ejercen como comandantes, el grado más alto logrado hasta la fecha por personal femenino; 301 capitanes (tenientes de navío si sirven la Marina); 445 tenientes (alféreces de navío) y 136 alféreces. Este millar largo de féminas con galones es sólo la punta del iceberg que conforman las 15.430 mujeres que trabajan en los diferentes cuarteles y bases. En las próximas dos semanas, las Fuerzas Armadas conmemorarán el vigésimo aniversario de la incorporación a filas de las primeras féminas.

Fue en septiembre de 1988 cuando 31 pioneras traspasaron por primera vez las puertas de las academias militares para incorporarse a los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas. Debido a la dureza de las pruebas físicas, sólo seis de ellas consiguieron ingresar, casi siempre entre los recelos o burlas de sus compañeros hombres. Pero abrieron una espita que desde entonces no ha dejado de crecer. Con la profesionalización su número se disparó. Hoy son 15.430, esto es, uno de cada ocho militares o el 12,3%, y un 18% en el caso de la tropa y marinería. Han pasado de ser una curiosidad a estar presentes en todos los destinos operativos y servir en las operaciones más difíciles acometidas por los ejércitos en los últimos años como Irak, Afganistán, Líbano, Haití y la República Democrática de El Congo.

De los grandes países de Europa, Francia es el único que aventaja a España en presencia femenina en sus ejércitos. Por detrás están el Reino Unido, Alemania e Italia, países con mucha más población. España es, además, el único país de la OTAN que admite, sin restricciones ni reservas, a mujeres en todas las unidades de sus Fuerzas Armadas con equiparación plena con sus compañeros varones en lo que se refiere a empleos y especialidades, incluidos puestos de combate. Esta característica no es habitual siquiera en Estados Unidos, país pionero en la incorporación de mujeres a filas, donde tienen vedado el acceso a las unidades susceptibles de entrar en contacto directo con el enemigo. Esa restricción existe también en Francia, donde no son admitidas, por ejemplo, en la Legión.

En Francia, Holanda y Reino Unido la mujer tiene prohibido, además, servir en submarinos. La explicación teórica es la escasez de espacio dentro de esas naves, que hace imposible habilitar camarotes, vestuarios o cuartos de aseo para su uso exclusivo. Los submarinos -a los que sí pueden acceder mujeres en España- son quizá la unidad más complicada porque la falta de sitio obliga a organizar los descansos según el sistema de 'cama caliente', esto es, que un soldado ocupa para dormir el lecho del que otro acaba de levantarse. Fuera de la OTAN, Israel es el único país equiparable a España tras eliminar a comienzos de los años noventa todas las restricciones. La soldado israelí combate en primera línea, pilota aviones de caza y participa en las misiones más complicadas.

Igualdad efectiva

Por ejércitos, Tierra cuenta 9.700 mujeres (el 12%); el Aire con 2.725 (12,5%) y la Armada con 2.380 (11,7%). El mayor porcentaje se da en los Cuerpos Comunes, donde las mujeres son el 18,2%, aunque el número de efectivos sea sólo de 619. El empleo militar más alto alcanzado es el de comandante, que desempeñan 144 mujeres. En tropa, hay 9.500 mujeres soldados y marineros, de las que 807 son cabos primeros y 3.497 cabos. El Ministerio de Defensa estima que, de acuerdo al promedio de tiempo medio de permanencia en el empleo de 10 años, las primeras mujeres vestirán uniforme de general de brigada hacia 2015.

Defensa asegura que hoy «la igualdad material y efectiva está asegurada en el seno de las Fuerzas Armadas, tanto en el acceso como en el desarrollo de la carrera militar». En el año en que por primera vez una mujer, Carme Chacón, dirige el ministerio, presume de su Plan Concilia, que promueve medidas para compatibilizar la vida laboral y familiar, tales como flexibilidad horaria, reducción de jornada por razones de guarda legal y lactancia de hijos, permisos retribuidos y actuaciones para proteger a las soldados víctimas de la violencia de género. Además, existe un programa para la creación de centros de educación infantil para niños de cero a tres años, que se desarrolla en colaboración con las comunidades autónomas. En la actualidad, ya hay diez centros en funcionamiento, seis de ellos abiertos en el último año.

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