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El fantasma de la crisis del 89 planea sobre el PP

Los notables que convencieron a Fraga para que eligiera a Aznar como líder del partido niegan similitudes entre aquella situación y la actual bronca interna. Lucas: "No es comparable porque entonces había un líder que quería irse y el que hay ahora desea quedarse". Trillo: "Ésta no es una crisis de identidad sino un problema de transición".

"Estamos en la situación más grave desde la crisis que dio lugar a la refundación". "Vamos a tener que volver a Perbes". Son temores que acechan estos días a los dirigentes del PP, conmocionados por el nivel de agresividad de la bronca interna que sacude al partido. Aquel regreso de Manuel Fraga a la presidencia de Alianza Popular, que arrebató a Antonio Hernández Mancha en 1989, y la peculiar selección del nuevo líder del refundado PP son fantasmas de la memoria colectiva de los 'populares' que, según reconocen ahora los protagonistas de aquellos acontecimientos, sólo pertenecen a la historia y poco tienen que ver con el momento actual.

Alianza Popular vivió el momento más difícil de su historia en 1988, cuando la debacle electoral hizo que los notables del partido se levantaran contra Hernández Mancha. AP renació de aquella batalla, convertida en Partido Popular gracias a la refundación por asimilación de liberales, conservadores, democristianos y centristas.

En el verano de 1989, el secretario general del PP, Francisco Álvarez Cascos, y los vicesecretarios Federico Trillo, Juan José Lucas y Rodrigo Rato, se conjuraron para apoyar a José María Aznar como candidato a la Presidencia del Gobierno. Manuel Fraga los llamó a consultas a su residencia de verano en la localidad coruñesa de Perbes, y de allí salió la elección de Aznar para sacar al partido del pozo en que se encontraba y conducirlo al Gobierno.

Ni el regreso del líder histórico para poner orden en la casa de la derecha ni la peculiar selección que se hizo en el famoso chalet coruñés son ahora posibles ni deseables. No se dan las circunstancias, alegan quienes fueron los protagonistas de aquellos acontecimientos

Con la perspectiva de los años, todos 'los de Perbes' afirman que aquella situación "no es comparable" con la del PP de Mariano Rajoy. "En aquel momento había un líder que quería irse y el de ahora desea quedarse", afirma Lucas rememorando la gestión de Fraga como presidente del partido en aquel verano de 1989, cuando iba a competir por la Xunta de Galicia y dejar a otro al frente del PP nacional.

Presidente y candidato

"En la refundación buscábamos una identidad y un sólo partido para todo el centro derecha", apunta Trillo. "En este momento, no hay una crisis de identidad sino un problema de transición tras la pérdida de las elecciones", añade el ex ministro de Defensa.

Tampoco encuentra similitudes con el proceso de Perbes cuando ya existía un nuevo partido que debía afrontar sus primeras elecciones generales. Aunque jurídicamente el procedimiento es el mismo, pues el candidato a la Presidencia del Gobierno debe ser aprobado por la Junta Directiva Nacional, en 1989 se hizo necesario que "los cuatro que habíamos hecho operativo el proceso de la refundación intercambiáramos criterios sobre el candidato más apropiado con el presidente".

"Lo de ahora no es cuestión de elegir candidato a la Presidencia del Gobierno porque para eso aún falta tiempo, todavía habrá que celebrar otro congreso antes de las elecciones", apunta Trillo, quien cree que se está confundiendo el liderazgo del PP con la candidatura de 2012. "Obviamente -concede- el presidente del partido aspira también a ser el candidato y él ya lo ha dicho, pero eso no debe resolverse ahora".

Silencio

"Los líderes regionales de entonces mantuvieron un silencio que en estos momentos no existe", se queja Lucas. "Ahora hay excesivas voces, algunas sabias, pero otras totalmente desorientadas", añade. "Nos costó muchos esfuerzos hacer la refundación porque había que sumar a gente de distintas procedencias en órganos que debían ser comunes, a todos los niveles", recuerda quien entonces era vicesecretario de Organización.

"Fue una labor en la que contamos con una persona de una voluntad y decisión admirables", comenta Lucas en referencia a Álvarez Cascos. "Yo siempre traté los problemas de la renovación y la integración de los equipos con el secretario general, y ese proceso se hizo con unidad interna y disciplina, que no eximía de la crítica o los debates en los órganos del partido", añade sin evitar referencias a la situación actual. "Lo que no se permitía era la crítica en los medios de comunicación, algo que no es nada ortodoxo según los estatutos del partido", afirma el senador castellano.

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