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CASO FAISÁN

Apuntan a que el chivatazo salió de Interior

El antiguo hombre de confianza de Rubalcaba en la lucha antiterrorista desacredita ante el juez la versión oficial.

El juez Pablo Ruz (d) a su salida de la Audiencia, ayer.
Apuntan a que el chivatazo salió de Interior
PACO CAMPOS/EFE

Guerra abierta en los servicios antiterroristas de la Policía Nacional a cuenta del chivatazo a ETA. El que en teoría fue el hombre de confianza de Alfredo Pérez Rubalcaba en la lucha contra la banda, el ex comisario general de Información Telesforo Rubio, dio ayer el golpe de efecto en la Audiencia Nacional al avalar ante el juez Pablo Ruz la investigación de Carlos Germán, el jefe policial que apunta a la responsabilidad directa del Ministerio del Interior en el soplo del bar Faisán, el 4 de mayo de 2006.

La declaración de Rubio, que fue nombrado máximo responsable de la lucha antiterrorista con la llegada del PSOE al Gobierno, fue una sorpresa. El comisario, que fue interrogado en la condición de testigo, no tuvo problema en desmentir la versión oficial, la del ex comisario jefe de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Policía, José Cabanillas, quien el martes en la Audiencia Nacional intentó cargar toda la responsabilidad del chivatazo al propio Germán, intentando así desvincular a la cúpula de la Policía y del Ministerio del Interior de la delación a los terroristas.

Rubio aseguró tajante en la Audiencia Nacional que Carlos Germán nunca le pidió destruir la prueba de cargo de que se había producido un soplo interesado a ETA: la grabación en la que el supuesto jefe del aparato de recaudación de ETA, Joseba Elosúa, el dueño del Faisán, le confesaba a su cuñado que un agente le acaba de alertar de la inminente operación contra los etarras encargados de la extorsión etarra.

El ex comisario general de Información desacredita así al propio Cabanillas y al resto de la actual cúpula antiterrorista en Madrid y el País Vasco, cuyos miembros pusieron desde un principio en solfa el trabajo de Germán, hasta el punto de apuntar que fue él mismo el que, por cuenta propia, decidió sabotear la redada contra el aparato de extorsión de ETA para no perjudicar el proceso de negociación abierto entonces con la banda terrorista, ya que esta operación «conllevaba riesgos políticos», sobre todo porque estaba implicado un destacado miembro del PNV, Gorka Aguirre.

Telesforo Rubio, pese a ser por entonces el máximo responsable policial de la lucha antiterrorista, aseguró en varias ocasiones durante el interrogatorio no recordar los pormenores de este caso, a pesar de que su tardanza en informar al entonces juez instructor del chivatazo, Fernando Grande-Marlaska, le costó un severo rapapolvo por parte del juez, que terminó por hacerse público, y su apartamiento de la investigación. Sea como fuere, el comisario explicó que jamás habría autorizado la destrucción de una prueba, porque hubiera supuesto la comisión de un delito.

 

Zapatero no fue informado

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, «nunca» informó al presidente del Gobierno de que la operación contra la red de extorsión de ETA prevista el 4 de mayo de 2006 se frustró como consecuencia del supuesto chivatazo. Así consta en la respuesta que Interior ha remitido al diputado del PP en el Congreso, Ignacio Gil Lázaro, y que dio a conocer ayer el Grupo Popular.

«Es auténticamente sorprendente, teniendo en cuenta la gravedad de este escándalo, que el ministro del Interior diga que nunca informó al presidente del Gobierno», enfatizó Gil Lázaro antes de apuntar que «quizá no hizo falta» que Rubalcaba diera cuenta de estos hechos al jefe del Ejecutivo porque el propio Zapatero «estaba en el origen del chivatazo». En cualquier caso, en el PP sostienen que ahora Zapatero está «obligado a actuar».

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