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VISITA PAPAL

El PP arremete contra Zapatero por no asistir a ninguna de las misas que oficiará el Papa

Benedicto XVI llega mañana a España en un momento en que las relaciones Iglesia-Estado son "correctas".

Imagen de la concentración llevada a cabo anoche en Barcelona contra la visita del Papa.
El PP arremete contra Zapatero por no asistir a ninguna de las misas que oficiará el Papa
TONI GARRIGA/EFE

El PP criticó ayer la ausencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en las misas que oficiará el Papa en la plaza del Obraidoro (mañana) y la Sagrada Familia (el domingo), algo de lo que el Vaticano ha preferido pasar de puntillas. "No entendemos que Zapatero se fuera a Estados Unidos para hacer una oración con Obama y sea incapaz de asistir a una oración en Barcelona con miles de españoles", adujo el vicesecretario de Comunicación del PP, Estaban González Pons.

Con todo, el Gobierno enviará a algunos de sus representantes tanto a la eucaristía de Santiago como a la que tendrá lugar en Barcelona para la consagración de la Sagrada Familia de Barcelona como lugar de culto. Y que es el PSOE ha acabado por aceptar que las 'guerras de religión' no le son política ni electoralmente rentables. La proporción de cristianos declarados que votan al partido socialista no difiere demasiado de la de la sociedad española. Por ello, el ministro de Fomento, José Blanco, acudirá a la misa que Benedicto XVI concelebrará en la plaza del Obradoiro, mientras que el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, hará lo mismo en Barcelona.

El papa Benedicto XVI llega a España en un momento en que las relaciones entre jerarquía católica y el Gobierno son "correctas" y ajenas a la crispación característica de hace unos años, según coinciden ambas partes. Si bien el Vaticano sigue recelando del Ejecutivo socialista, al que considera exponente del laicismo y la "descristianización" que sufre Europa, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero ha hecho algunos hechos gestos que han contribuido a relajar las tensiones.

Tarcisio Bertone y De la Vega

El embajador España en la Santa Sede, Francisco Vázquez, socialista y católico confeso, ha abierto las puertas de su residencia de Piazza di Spagna a toda la curia y ha desempeñado su buen hacer para reconciliar al Gabinete del PSOE con el Vaticano. Por añadidura, el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, llegó a trabar una relación cordial con la ex vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, a quien Zapatero encomendó la misión de recomponer las relaciones Iglesia-Estado. Su sucesor, Alfredo Pérez Rubalcaba, será quien reciba a Joseph Ratzinger a su llegada mañana a Santiago. El presidente del Gobierno mantendrá un breve encuentro con el Papa el domingo, si bien no acudirá las manifestaciones de carácter religioso.

Durante la estancia del Papa en Santiago con motivo del Año Santo Compostelano, el Papa buscará un hueco en su agenda para entrevistarse por espacio de unos minutos con el presidente del PP, Mariano Rajoy.

En el aeropuerto de Lavacolla, el recibimiento al más alto nivel lo ejercerán los Príncipes de Asturias. El heredero de la Corona saludará al obispo de Roma y pronunciará un discurso antes de que Ratzinger entre en el Papamóvil para ir a la catedral de Santiago.

La Santa Sede insiste en que el segundo de viaje de Ratzinger a España tiene un carácter eminentemente pastoral. Pese a su condición de jefe de Estado, Benedicto XVI, dicen en el Vaticano, no esconde una agenda política en su visita a Santiago y Barcelona.

Ello no será óbice para que el Papa defienda la doctrina de la Iglesia y estime que el matrimonio homosexual o el aborto sean contrarios al "bien común". Aunque el Gobierno ha hecho concesiones para satisfacer a la Iglesia, como la elevación de la asignación tributaria del 0,5 al 0,7%, la jerarquía católica no transige en cuestiones de dogma.

Tras una primera legislatura tormentosa, el PSOE parece haber aprendido que las fricciones con la Iglesia católica no son buenas en las urnas. La mejora de la financiación de la Iglesia y el estatus jurídico de los profesores de religión, que pasan a ser docentes equiparados a los interinos, han salvado algunos enconos. Por otra parte, como guiño al electorado católico, el Gobierno va a desistir de tramitar la reforma de la ley de Libertad Religiosa, que entrañaba el destierro de los crucifijos de las instituciones públicas.

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