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Cerco a Rubalcaba

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Cerco a Rubalcaba
Cerco a Rubalcaba

El laboratorio popular no tardó en idear un antídoto para neutralizar el 'efecto Rubalcaba'. La remodelación del Gobierno que acometió Zapatero el 20 de octubre provocó cierta convulsión en las plantas nobles de la sede de la calle de Génova. La crisis ministerial era más que previsible, pero lo que pilló con el pie cambiado a los populares fue su envergadura -preveían un par de relevos como mucho- y, sobre todo, el papel predominante que adquirió en el nuevo Ejecutivo el hasta entonces ministro del Interior, que era y sigue siendo el político mejor valorado por los ciudadanos, según las encuestas.

Nada de placebos. La peculiar antisepsia que elaboró el equipo de Mariano Rajoy fue una combinación de potentes fármacos con los que frenar cualquier atisbo de recuperación del PSOE en los sondeos de intención de voto.

El líder del PP encomendó la aplicación de este tratamiento a dos destacados miembros de la dirección nacional: Soraya Sáenz de Santamaría y Esteban González Pons, que recibieron el plácet de su jefe de filas para actuar con "carta blanca". ¿Su misión? Responder a cualquier intervención del vicepresidente primero. La portavoz del Grupo Popular ha tejido una red para que el 'presidente in pectore' pase las de Caín en el Congreso. La misión de González Pons es, sencillamente, dar la réplica en todo momento y en todo lugar a cualquier declaración o arenga proselitista rubricada por Rubalcaba.

Y todo ello, pese a que de puertas para fuera, la cúpula del PP refuta que la eclosión del vicepresidente primero haya perturbado su camino hacia la Moncloa. Sin micrófonos de por medio, varios dirigentes reconocen que, hoy por hoy, el mejor rival para Rajoy es un "desfondado" Zapatero al que conceden poca capacidad de reacción, sobre todo porque lo encuentran "muy tocado anímicamente". Rubalcaba ya sería "harina de otro costal".

El PP engrasa su maquinaria electoral con la vista puesta en las municipales y autonómicas que se disputarán dentro de poco más de cinco meses, pero sin dejar de mirar de reojo hacia el próximo otoño. Y es que los populares no descartan un adelanto de los comicios generales que se podrían convocar, como fecha más plausible, los meses de octubre o noviembre de 2011.

El 'efecto Rubalcaba', en cualquier caso, provoca hoy menos recelo que hace un mes. El tratamiento, que en las primeras semanas se antojaba inocuo, comienza a dar resultados, según destacan estas fuentes. "Las primeras semanas parecía que no surtía efecto, pero al aplicarlo con tenacidad y sin resuello comienza a dar sus frutos", enfatiza un miembro de la dirección nacional del PP.

La distancia crece

Un análisis que los popes populares fundamentan en las prospecciones electorales publicadas en las semanas posteriores a la remodelación ministerial y que, sin excepción, muestran que la distancia entre el PP y el PSOE, lejos de menguar, crece. Una circunstancia que achacan al "desgaste" que provoca en Rubalcaba este marcaje sin tregua en el que se trufan reproches sobre su presente, no cesan de recordarle que es el vicepresidente primero que ha decretado "el mayor recorte social de la democracia", y sobre su pasado, para lo que no vacilan en recurrir a los GAL o a la teoría conspiratoria de los atentados del 11-M.

Los populares, no obstante, confiesan que solo experimentarían un desasosiego real si el PSOE tuviese en la recámara a "un mirlo blanco", a un candidato "impoluto" y que pudiera distanciarse de las últimas decisiones de Zapatero. "Y ese, obviamente, nunca podría ser Rubalcaba", aclaran.


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