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VALENCIA

Camps pierde los nervios y acusa al PSOE de querer verle "boca abajo en una cuneta"

Los socialistas le exigen disculpas después de que arremetiera contra su portavozEl PP teme que el presidente valenciano sucumba a la presión por la trama Gürtel

Camps, durante su intervención en el pleno.
Camps pierde los nervios y acusa al PSOE de querer verle "boca abajo en una cuneta"
manuel bruque/efe

VALENCIA/MADRID. La presión política, personal y mediática que ha recibido Francisco Camps desde que surgió el escándalo del caso Gürtel puede poner en peligro la estabilidad del presidente de la Generalitat valenciana o, al menos, eso teme su partido que atribuye a los excesos de la oposición la salida de tono del líder en su respuesta de ayer al portavoz parlamentario del PSOE. En la última sesión de control al Gobierno autonómico hasta que en febrero se inicie el periodo de sesiones de 2010, Ángel Luna tildó al popular de "cadáver político" y el 'president' espetó al socialista la siguiente frase: "Le encantaría coger una furgoneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta".

Tal respuesta sorprendió hasta en las filas populares. Fuentes del PP valenciano asumieron que Camps cometió un error y dio una contestación políticamente incorrecta, pero disculparon su salida de tono por la presión a la que dicen se ve sometido desde que salió a la luz pública la trama.

El portavoz de los populares en las Cortes, Rafael Blasco, salió al quite tras las palabras del presidente autonómico y acusó a Luna de haber "puesto de los nervios" a su interlocutor. Blascó, que tildó a Luna de "provocador", acusó a este de tirarse "al monte" y generar "una división interna dentro de su propio partido" con la presentación de una querella por el caso Gürtel y le recriminó que utilice "sus posibilidades parlamentarias para insultar y calumniar".

"La oposición está para fiscalizar y controlar al Gobierno, no para continuar calumniando e insultando", añadió Blasco, para quien el PSPV se está convirtiendo en un "grupo antisistema que utiliza el debate parlamentario, no para controlar y fiscalizar la acción del Gobierno, sino para difamarlo".

Fuentes cercanas a Camps aseguran que se encuentra mejor desde que el Tribunal Superior de Justicia Valenciano sobreseyó la causa por el regalo de trajes, el pasado agosto, e intenta recuperar la normalidad en su actividad política, que se vio afectada por su imputación judicial.

Pero en las filas populares existe una creciente inquietud por el comportamiento del líder valenciano, al que consideran a punto de sucumbir a la vista de sus declaraciones incoherentes. En efecto, esta no era la primera vez que Camps atribuía a los socialistas deseos perversos porque, en una reunión con diputados de su grupo, les comentó que el PSOE quería verle "gaseado" porque la reconquista del poder para el PP había comenzado en la Comunidad Valenciana. Parlamentarios que conocen le bien aseguran que en la polémica frase de ayer aludía a San Pedro ("Él también pidió ser colgado boca abajo como gesto de humildad ante Nuestro Señor Jesucristo") y a la Guerra Civil ("rememora la muerte de Calvo Sotelo").

Los populares valencianos culpan a los socialistas porque "los insultos son tantos que resulta insoportable y él ya no puede más, la tensión tiene que salir por alguna parte", alegan. Es cierto que, no hace mucho tiempo, Luna acusó a Camps de estar "incapacitado" y "enajenado". De hecho, en el mismo debate de ayer, el portavoz socialista, cuando escuchó la tremenda frase del 'president', recordó sus recientes palabras y dijo que si hace unos días hablaba de su "enajenación política" ahora tendría que replantearse "el adjetivo que le puso al sustantivo".

La dirección nacional guardó silencio y un portavoz oficial dijo que el partido "no comenta" las declaraciones de sus presidentes autonómicos. Pero entre los dirigentes populares existía el temor de que la polémica sea utilizada por los socialistas para intentar reventar la Convención Nacional que celebra el PP a partir de hoy en Barcelona. Camps tiene previsto asistir mañana.

El vicesecretario general de los socialistas y ministro de Fomento, José Blanco subrayó el "nerviosismo" de Camps y consideró que ha perdido el control del debate político. La Comisión Ejecutiva Federal del PSOE le exigió que rectifique sus "inaceptables e intolerables" acusaciones o que abandone sus responsabilidades. En un comunicado, pidió al líder de la formación, Mariano Rajoy, que condene esa conducta. A juicio del PSOE, esa expresión constituye "sin duda lo más grave que se puede decir en democracia y adquiere una trascendencia aún mayor al estar pronunciada en sede parlamentaria". Los medios apuntaban que Camps se disculpará.

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