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HAY 85 DETENIDOS

Cae una red de expolio arqueológico

Las detenciones se han llevado a cabo en Madrid, Sevilla, Córdoba, Jaén, Málaga, Granada y Valencia. Se han intervenido 55 kilos de oro fundido, numerosas mantas de joyería, novecientos mil euros, armas cortas y diversa documentación.

Algunos de los objetos intervenidos
Cae una red de expolio arqueológico
EFE

La Policía y la Guardia Civil han desmantelado en varias provincias, entre ellas la de Valencia, una amplia red dedicada al tráfico ilícito de oro y plata, la estafa y el expolio de yacimientos arqueológicos, cuyas piezas, de incalculable valor, subastaban en Internet y vendían a compradores de EE. UU., el Reino Unido o Alemania.

En la operación, desarrollada en las provincias de Madrid, Sevilla, Córdoba, Jaén, Málaga, Granada y Valencia, se ha detenido a 85 personas y se han recuperado miles de piezas, principalmente de la época romana, aunque también hay objetos prehistóricos y del periodo medieval e islámico.

Las Fuerzas de Seguridad tienen constancia de que algunas de las piezas expoliadas proceden de los yacimientos de Cástulo, cercano a Linares (Jaén); Los Villares, en Andújar, también en la provincia de Jaén, y Calatrava la Vieja, en Ciudad Real.

Entre las piezas localizadas en los más de 115 registros practicados, destacan más de 6.000 monedas romanas y medievales, puntas de flecha, fíbulas de origen romano, pendientes y hebillas visigodas, hachas de piedra pulimentada, estelas con inscripciones en árabe, columnas y exvotos.

Solamente las piezas confiscadas por la Guardia Civil tienen un valor cercano a los 600.000 euros.

Además, los agentes han desmantelado en Puente del Obispo (Jaén) un sofisticado taller en el que se restauraban y, en ocasiones, se falsificaban con gran destreza piezas arqueológicas que vendían como auténticas.

Los detenidos copiaban una pieza original con máquinas de alta precisión y la envejecían mediante procesos químicos y físicos, de forma que dificultaban, incluso a un experto, determinar si era auténtica o falsa.

Después, ofertaban las piezas en portales de subastas de Internet, o las vendían directamente a compradores habituales.

En ocasiones, tal y como ha explicado el jefe de la Brigada de Patrimonio de la Policía, Antonio Tenorio, los detenidos realizaban "autopujas" sobre los objetos que vendían en las páginas de subastas para hacer subir artificialmente el precio final que pagaba el coleccionista.

Principalmente en Andalucía

El grupo, asentado principalmente en Andalucía, pero que también actuaba en otras comunidades autónomas, estaba perfectamente organizado, con personas que señalaban los yacimientos y vendían las piezas, y otras que actuaban "in situ" utilizando detectores de metales.

"Los expoliadores actuaban en comisión de servicio. Se les asignaban un yacimiento y se les pagaban dietas y gastos de transporte", ha ironizado el teniente Vivas, del SEPRONA de la Guardia Civil, que ha explicado que la red contaba con clientes en Estados Unidos, el Reino Unido o Alemania.

De forma paralela, la Policía Nacional ha vinculado al máximo responsable de la organización desmantelada con una trama de blanqueo de capitales por medio de la venta ilegal de metales preciosos, como plata y oro.

La investigación arrancó al detectarse que el líder de la organización compraba numerosas joyas a un clan familiar asentado en La Carolina (Jaén).

Los agentes han intervenido más de 120 kilos de oro y plata, 900.000 euros en efectivo -la mayoría en billetes de 500 euros- maquinaria para la fundición de metal, 7 armas de fuego -entre ellas, una ametralladora- y se han bloqueado un centenar de cuentas bancarias, en veinte entidades, una de ellas en Suiza.

Además, se han decomisado libros de contabilidad paralela de las diferentes empresas investigadas y se han inmovilizado nueve propiedades y numerosos vehículos de alta gama.

El oro, una vez fundido en talleres clandestinos, se enviaba a Alemania, Turquía, Italia y Suiza donde se refinaba, volviendo posteriormente a España para su introducción en el mercado legal.

Se han constatado además numerosos movimientos de grandes cantidades de oro y dinero desde Andalucía a Madrid, que era transportado por tren o por carretera.

El grupo contaba con diversas sociedades pantalla para diversificar la facturación y eludir la carga impositiva.

Como norma general, las compras de oro se hacían en efectivo, para luego realizar facturas de la manera más conveniente y así eludir el pago de impuestos.

Los investigadores han descubierto también que unos 20 kilos de la plata recuperada procede del asalto de un furgón cometido por unos encapuchados el pasado 7 de octubre en Madrid.

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