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TERRORISMO

Blanca y María Bruño: «Somos víctimas de la banda desde hace 30 años y ahora lo somos de la Justicia»

Las empresarias vascas acusadas de pagar el chantaje etarra dicen al tribunal que no denunciaron la extorsión por miedo.

Las hermanas Blanca Rosa y María Isabel Bruño, ayer ante el juez.
Blanca y María Bruño: «Somos víctimas de la banda desde hace 30 años y ahora lo somos de la Justicia»
PACO CAMPOS/EFE

Fueron detenidas en junio de 2008 tras aparecer sus nombres en unos documentos intervenidos en Francia a la direción de ETA. Pasaron más de un mes en prisión provisional acusadas de abonar el chantaje terrorista. Pagaron una fianza de 20.000 euros para su excarcelación. Y ayer fueron juzgadas en la Audiencia Nacional por un supuesto delito de colaboración con la organización terrorista, por el que la Fiscalía pide cinco años de prisión.

Las hermanas Blanca Rosa y María Isabel Bruño Azpiroz, gerente y secretaria de una empresa familiar de angulas y marisco en la localidad guipuzcoana de Usurbil, negaron ante el tribunal que hubieran hecho un pago voluntario de 6.000 euros a ETA tras recibir dos cartas de extorsión en 2003 y 2006, como mantiene el Ministerio Público.

Las inculpadas no solo rechazaron esa imputación, sino que defendieron su inocencia, se desvincularon de la izquierda abertzale y reconocieron que el miedo a posibles represalias les impidió denunciar la extorsión ante la Policía. Es más, en su turno de última palabra calificaron de «humillantes» las acusaciones de la Fiscalía y del juzgado de instrucción número cinco de la Audiencia Nacional, que, con Baltasar Garzón al frente, realizó la imputación.

«Somos víctimas de la banda (terrorista ETA) desde hace 30 años, cuando nuestro padre recibió una primera carta de extorsión en 1980, y ahora somos víctimas de la Justicia», lamentaron ante el tribunal. Poco antes, el fiscal del caso, Vicente González Mota, afirmó que la prueba documental y pericial del juicio confirmaba que las hermanas sí efectuaron un pago a ETA de forma «voluntaria».

Carta de agradecimiento

La prueba clave de la Fiscalía era una carta de agradecimiento de ETA dirigida a las hermanas Bruño Azpiroz en 2008 y que fue intervenida por la Policía tras la detención de Francisco Javier López Peña, 'Thierry'. Para el fiscal, no solo el contenido de la misiva revela «cercanía», sino que también es concluyente que las acusadas no denunciaron que eran víctimas de la extorsión etarra cuando recibieron la primera carta en 2003 ni la segunda en 2006.

Las empresarias relataron al fiscal la «tragedia» que supuso la experiencia de 1980, cuando ETA envió una primera carta a su padre y este decidió revelar que era víctimas de la extorsión etarra. «No queríamos que nuestros hijos padecieran de nuevo esta situación» y, por tanto, decidieron llevarlo «en silencio».

«Teníamos temor a que volvieran las represalias. Era muy duro mirar a diario debajo del coche. El miedo te paralizaba», relató María Isabel Bruño. Tras ellas comparecieron como testigos de la defensa el alcalde de Orio (Guipúzcoa), donde vive la familia, y la portavoz de Aralar, Aintzane Ezenarro. Ambos desvincularon a las acusadas de la izquierda abertzale.

Por otro lado, el director de la Unidad de Delitos Informáticos de la Policía Judicial de Colombia, Freddy Bautista, aseguró ayer ante el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco que la información del ordenador del líder guerrillero Raúl Reyes, que acreditaría la relación entre ETA y las FARC, «permanece íntegra, es auténtica y no se manipuló».

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