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Aznar irrumpe en el debate del PP y da la razón al sector duro

Como San Gil, dice que en política es esencial "la confianza y la defensa de los principios". Rajoy: "Yo soy el de siempre pero en la vida hay que moverse".

José María Aznar se resistió algún tiempo pero al fin terminó por ceder a las presiones de quienes le pedían que interviniera en el debate interno del PP y lo hizo este lunes en un acto de la FAES con motivo del décimo aniversario de la creación euro. El presidente fundador del partido opositor leyó la cartilla a su sucesor y utilizó los mismos argumentos que esgrime el sector duro del PP para pedirle que cuente "con los mejores" y lidere un proyecto claro, basado en principios y alejado de todo tacticismo.

"Quiero recordar que en la vida política, entonces y ahora, es decir, siempre, la confianza y la defensa de los principios es siempre esencial". Esta afirmación fue la piedra de toque de su intervención en un hotel de Madrid porque concilia los dos pilares básicos de la revuelta de María San Gil contra Mariano Rajoy. La dirigente vasca declaró abiertamente su falta de confianza en el líder del partido a quien ve alejarse de los principios que han inspirado la política del PP en los últimos años.

Realmente, Aznar pronunció esta frase en el contexto de un análisis sobre la situación económica de España a finales de los años 90, cuando el PP llegó al poder y se propuso ganar las confianza de los ciudadanos para abordar el reto que suponía el ingreso en la Moneda Única Europea. Pero su intervención estuvo plagada de alusiones de doble dirección que tenían, al mismo tiempo, al Gobierno y a Rajoy como destinatarios de sus mensajes.

También hablaba teóricamente de su pasado cuando asumió las quejas actuales de muchos veteranos dirigentes del PP que critican los nombramientos de su jefe de filas, así como la reclamación de los 'pesos pesados' del 'aznarismo' que quieren ser tenidos en cuenta para la toma de decisiones en estos momentos críticos. "Siempre hay que procurar jugar con los mejores y, además, tener la voluntad y la decisión de llamarles y de agruparlos en torno a un gran proyecto", espetó el ex presidente, y no pocos dirigentes creyeron entender que se refería al ex ministro de Economía, Rodrigo Rato, a quien muchos querrían que Rajoy hubiera llamado para incorporarlo a su equipo.

Sin complejos

Aunque rodeó de moderación las reconvenciones a su sucesor, en esta ocasión no tuvo empacho en hablar claramente de la situación actual de su partido para señalar que "es el momento de defender la política de los hechos y no embarrancarnos en palabrería". En un nuevo llamamiento a la unidad interna, recordó que "las mejores cosas que hemos hecho las hicimos juntos, como un equipo cohesionado, capaz de defender un proyecto basado en nuestros principios, en nuestros valores y en nuestro sereno compromiso con España".

En la descripción del proyecto político que quiere para su partido, volvió al discurso "de los principios y valores" del PP en pro "de una España unida" y pidió que se defienda "sin complejos". De sus palabras se deducía una permanente invitación a Rajoy para que arriesgue y se atreva a liderar "con claridad" ese modelo político desde el que -dijo- tienen cabida "las transformaciones".

Pero el ex presidente del Gobierno quiso distinguir muy claramente la táctica de la estrategia, el nudo gordiano de la bronca interna que enfrentó a María San Gil con el equipo de Rajoy a cuenta de su pretendido acercamiento a los nacionalistas. Puso como ejemplo su experiencia en la política activa, aseguró que siempre buscó "la integración y la suma en torno a objetivos compartidos" y dijo que esta fórmula le dio resultados exitosos. En su opinión, ambos principios "definen una opción clara a la que el electorado puede dar su confianza, alejan el sectarismo y, además -añadió con mucho énfasis-, preservan la política frente al tecnicismo que, por cierto, nada tiene que ver con la necesaria administración inteligente de un proyecto político".

Convencer a más

En el coloquio del desayuno informativo con el presidente del PP de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, a primera hora de la mañana, Mariano Rajoy había respondido de antemano a su mentor. "El mío es un proyecto de integración", afirmó y anunció que en su candidatura -que sigue sin desvelar- "cuento con todo tipo de personas".

Pero el líder del PP reconoció que tiene que poner en marcha un proyecto "abierto y ganador" y convencer "a más españoles que en 2004" para poder llegar al Gobierno. Por eso, justificó las novedades que se propone introducir en su discurso que, por otra parte, aseguró que mantendrá las esencias del que siempre ha defendido el PP.

"Yo soy el que he sido siempre -dijo- pero, en la vida, de cuando en cuando, hay que moverse y mirar al futuro". Expresó su respeto por quienes piensan de forma distinta, pero arguyó que "lo que no podemos hacer es no movernos y estar siempre en el mismo sitio porque eso no lo hace nadie en ninguna faceta de la vida".

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