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Ayuso arrasa y logra su objetivo de gobernar la Comunidad de Madrid sin las ataduras de Vox

El PP alcanza la mayoría absoluta con 71 escaños, seis más que hace dos años, mientras que Más Madrid y el PSOE empatan a 27 y Vox pierde tres asientos.

Isabel Díaz Ayuso, en la noche electoral de este 28-M tras lograr la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid.
Isabel Díaz Ayuso, en la noche electoral de este 28-M tras lograr la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid.
EFE

Isabel Díaz Ayuso ha arrasado en las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid haciendo bueno el lema de su campaña electoral, Ganas. Tantas ganas le ha puesto la presidenta madrileña que el PP ha sumado seis escaños más de los que tiene ahora (pasa de 65 a 71, tres más de los 68 necesarios para gobernar en solitario).

Con ese espectacular resultado, Ayuso, de 44 años, logra de sobra su objetivo de tener las manos libres y no depender de Vox, partido que le aupó a la presidencia en los comicios de 2021, aquellos que adelantó para quitarse de encima a Ciudadanos y que ganó con holgura, aunque sin mayoría absoluta.

A Ayuso, que encarna el ala más dura del PP, le ha funcionado a la perfección su estrategia de convertirse desde Madrid en el látigo nacional del sanchismo (en el cierre de campaña acusó a Pedro Sánchez de intento de pucherazo). Y así es como se ha ganado a parte del electorado de Vox, que en estas elecciones ha perdido tres escaños.

La presidenta de Madrid ha obtenido el 47% de todos los sufragios, aunque cerca de 200.000 votos menos, porque la participación en Madrid ha bajado casi diez puntos, lo que ha restado papeletas a todos los partidos en concurso.

Con el 90% de los votos escrutados, el PSOE, que estrenaba candidato con un desconocido Juan Lobato, y Más Madrid, con Mónica García, empatan a 27 escaños, aunque es esta última formación la que supera a los socialistas por un estrechísimo margen de votos (18,5% frente a 18,3%), realmente un empate técnico. Los socialistas y Mas Madrid ganan tres representantes más en la Asamblea madrileña (los dos pasan de 24 a 27) y mantienen esa soterrada guerra por liderar la izquierda regional, que por un puñado de votos se decanta, de momento, por la formación de la médico anestesista Mónica García.

Ni Más Madrid ni el PSOE han podido rentabilizar como pretendían las recientes huelgas en la Atención Primaria y las multitudinarias movilizaciones contra la política sanitaria de Ayuso, que el pasado mes de noviembre sacó a las calles de la capital a más de 200.000 personas.

Ni aquellas protestas ni las críticas por la política fiscal y educativa de Ayuso, ni siquiera el ‘caso Mascarillas’, en el que se vio involucrado su hermano, sin consecuencias judiciales, han desgastado lo más mínimo a la presidenta del PP madrileño. Todo lo contrario. Se ha hecho más fuerte.

Esa subida de escaños del PSOE otorga un cierto margen a Lobato, un joven técnico de Hacienda de 39 años, para poder construir el rostro de un partido que lleva 30 años sin encontrar un claro liderazgo.

Vox pasa de 13 a 10 diputados, un retroceso del que se beneficia la presidenta de Madrid, mientras que Unidas Podemos (que en la papeleta aparece como Podemos-IU-Alianza Verde) se queda a las puertas de la Asamblea al no llegar al 5% mínimo (ha logrado un 4,7%), lo que le habría permitido entrar con 7 diputados. Hace dos años, con Pablo Iglesias a la cabeza, Unidas Podemos cosechó diez escaños, que se han evaporado en estos dos años.

CS, una vez más, no obtendría representación.

Abrumadora victoria

Así las cosas, Isabel Díaz Ayuso mantiene Madrid, la gran plaza de poder que los populares gobiernan desde 1995, y con esta abrumadora victoria refuerza su personalidad política forjadada tras situar a la capital como el gran contrapoder del Gobierno central.

Ese estilo propio y diferente no ha dejado de granjearle apoyos, tendencia confirmada ahora en las urnas. Ayuso se ha superado a sí misma y ha ganado seis escaños para el PP, impidiendo que Vox condicione los próximos cuatro años de su gobierno (la popular reclamaba "libertad" para gobernar "sin zancadillas"), que era justo lo que quería, y dejando a Unidas Podemos fuera de la Asamblea, otro de sus objetivos. La candidata del PP ha pasado de perder las elecciones de 2019 (aquellas las ganó Gabilondo) a arrasar en solo cuatro años. 

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